La Tierra está en constante movimiento, es algo que todos damos por hecho. No solo gira alrededor del Sol en una órbita elíptica que completa cada 365.25 días (un año), sino que también gira sobre su propio eje, un movimiento conocido como rotación.

¿Qué causa la rotación de la Tierra?

En realidad, la causa no se conoce con certeza, pero se cree que se debe a una combinación de factores que ocurrieron durante la formación del Sistema Solar hace aproximadamente 4.600 millones de años. Las teorías más probables sugieren que nuestro planeta se formó a partir de una nube de gas y polvo en rotación, y esa rotación se conservó durante su formación.

Otras teorías dicen que quizá la Tierra sufrió colisiones con otros cuerpos celestes durante su formación, lo que le habría dado su movimiento de rotación. O siemplemente, puede que las fuerzas gravitacionales de otros planetas y lunas del Sistema Solar podrían haber influido en la rotación de la Tierra durante su formación.

De todos modos, la rotación de la Tierra no es tan fija como parece. Aunque pasa desapercibida para la mayoría de los habitantes del planeta, la velocidad de giro de la Tierra experimenta pequeñas fluctuaciones influenciadas por diversos factores como terremotos, volcanes, fuerzas de las mareas y patrones de viento.

El deshielo polar y su impacto en la rotación

Un nuevo estudio científico reveló que la redistribución de masa de los polos hacia el resto de los océanos del mundo, consecuencia del deshielo polar por el calentamiento global, está ralentizando la rotación del planeta. Este fenómeno, que contrasta con la aceleración del núcleo externo líquido de la Tierra, retrasa un momento sin precedentes en la historia: la primera supresión de un segundo bisiesto.

A lo largo de la historia de la Tierra, la rotación se ha ido ralentizando. Hace unos 1.400 millones de años, un día duraba 18 horas y 41 minutos, y durante la Era de los Dinosaurios, solo 23 horas. Aunque el proceso es lento (un día terrestre solo dura 0,047 segundos más que a finales de la Edad de Bronce), en los últimos tiempos, la aceleración del núcleo externo líquido del planeta estaba contrarrestando esta tendencia.

El cambio climático también cambia las reglas del juego

El estudio publicado en la revista Nature, sin embargo, sostiene que el cambio climático retrasará la necesidad de suprimir un segundo bisiesto, previsto para 2028 o 2029. El deshielo de los casquetes polares, al redistribuir la masa del planeta, está ralentizando la rotación lo suficiente como para contrarrestar la aceleración del núcleo.

Un segundo puede parecer poco, pero en el mundo interconectado de hoy en día, un error en la hora podría acarrear graves problemas. Si bien los científicos esperaban la necesidad de suprimir un segundo bisiesto, el calentamiento global ha retrasado esta decisión sin precedentes.

La supresión de un segundo bisiesto supondría un problema para las personas que gestionan redes informáticas, ya que muchos sistemas cruciales dependen de un cronometraje preciso. Empresas como Google y Meta han creado métodos para lidiar con los segundos bisiestos, pero la eliminación de uno presentaría un desafío aún mayor.

Aunque la supresión del segundo bisiesto se retirará pronto, es probable que sigamos presenciando los efectos del calentamiento global en la rotación de la Tierra. El deshielo polar, un fenómeno cada vez más evidente, nos recuerda la fragilidad de nuestro planeta y la necesidad de tomar medidas para combatir el cambio climático.

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