El Banco Central publicó esta mañana el Informe de Estabilidad Financiera (IEF) correspondiente al primer semestre de 2024, en el cual advirtió que el escenario externo «continúa siendo la principal fuente de riesgos para la estabilidad financiera local».

Mientras que en el plano interno, «la resolución de desequilibrios de años previos ha permitido que la situación financiera de empresas y personas vaya mejorando».

No obstante, la entidad presidida por Rosanna Costa, plantea que se identifican algunos sectores «rezagados en su recuperación, lo que ha elevado el impago».

«La banca local, sin embargo, cuenta con provisiones y garantías para enfrentar esta situación y se mantiene resiliente bajo los ejercicios de tensión severos realizados en este sector. El informe releva la importancia de seguir fortaleciendo la capacidad de los agentes locales y del mercado financiero para amortiguar eventos adversos», añade el documento.

Sobre el escenario externo, el IEF advirtió que las condiciones financieras globales «continúan estrechas, los riesgos geopolíticos son relevantes, y persiste la incertidumbre acerca del inicio y velocidad de la reducción de la tasa de política monetaria en Estados Unidos».

Según el instituto emisor, aquello es «lo que ha afectado las tasas de mercado de corto plazo y puede generar correcciones abruptas de las elevadas valoraciones que muestran algunos activos financieros».

Por otra parte, las tasas de largo plazo «se mantienen elevadas, y los riesgos en torno al endeudamiento soberano son relevantes a nivel global».

En tanto, el informe también notificó que «el costo de financiamiento de largo plazo ha evolucionado de acuerdo con el escenario externo, afectando las tasas de los créditos hipotecarios y comerciales de mayores plazos que se han mantenido en niveles altos», mientras la diferencia entre el precio de compra y el de venta de un activo financiero para empresas y las tasas de largo plazo, han presentado alzas.

Esto, en un contexto en que los indicadores de profundidad de mercado se mantienen en niveles bajos.

A su vez, el endeudamiento agregado de las empresas no financieras aumentó al cierre del 2023, situándose en 114% del PIB, explicado fundamentalmente por aumentos en la Inversión Extranjera Directa (IED) y el efecto valoración derivado de la depreciación cambiaria

Principales riesgos

El escenario externo continúa siendo la principal fuente de riesgos para la estabilidad financiera local.

En este sentido, el IEF resaltó que «los mercados financieros globales reflejan una alta sensibilidad a las noticias, en un escenario en que se mantiene la incertidumbre acerca del inicio y velocidad del ciclo de normalización de la política monetaria en Estados Unidos».

Por otra parte, las tasas de largo plazo se mantienen elevadas, y los riesgos en torno al endeudamiento soberano son relevantes a nivel global.

El IEF advirtió que las condiciones financieras para las economías emergentes «podrían verse afectadas significativamente, en un escenario en que este panorama de tasas de interés externas se mantenga por un tiempo prolongado en torno a los niveles actuales o se incremente».

En un contexto como ese, el instituto emisor alertó que «se podría producir una corrección abrupta en los precios de algunos activos financieros, además de provocar efectos importantes en aquellos agentes más endeudados».

«Todo esto, en un entorno en que se mantienen las vulnerabilidades en algunos segmentos de los mercados de crédito. Destaca el sector inmobiliario no residencial, que mantiene la atención de los reguladores en las principales economías», añade el escrito.

Además, el informe señaló que ante la materialización de un escenario de riesgos externos que estreche significativamente las condiciones de financiamiento «es posible que se profundice el deterioro en la capacidad de pago de los usuarios de crédito a nivel local».

El IEF indicó que los ejercicios de tensión bancarios dan cuenta de que «la banca local se mantiene resiliente».

En ese sentido, el informe destacó que «los resultados muestran que el sistema permanece con niveles adecuados de liquidez, provisiones y capital para mantenerse solvente frente a escenarios de tensión severos».

No obstante, advirtió que «conforme continúe el proceso de implementación de Basilea III, enfrentará mayores requerimientos de capital, por lo que deberá seguir fortaleciendo sus bases de capital».

Finalmente, el IEF concluyó que la situación macrofinanciera externa releva la importancia de seguir aumentando la resiliencia de los agentes locales y del sistema financiero «con el objetivo de enfrentar un contexto internacional incierto y eventuales shocks adversos, sin poner en riesgo la estabilidad financiera».

Agenda de Política Financiera

El informe destacó que finalizaron diversas iniciativas impulsadas por el Banco Central, como la modernización cambiaria, la puesta en marcha de dos nuevas infraestructuras para los mercados de pagos de bajo valor y operaciones en moneda extranjera, y la definición de nuevos límites de inversión en activos alternativos para los Fondos de Pensiones y de Cesantía.

En cuanto a la regulación prudencial bancaria, el IEF detalló que continúa la convergencia a estándares de Basilea III, y mencionó la aplicación de los cargos de capital por «Pilar 2» como resultado del proceso supervisor por parte de la CMF.

También avanza la implementación de las leyes Fintec y de Resiliencia en el Sistema financiero, se publicó la Ley Marco sobre Ciberseguridad e Infraestructura Crítica de la Información, se aprobaron modificaciones a la Ley de fraude en medios de pago y se logran avances relevantes en el proyecto de ley de deuda consolidada.

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