El camino a las elecciones venezolanos no es una línea recta, sino que cada semana se producen situaciones que dejan pistas sobre si la votación del 28 de julio será competitiva, o al menos semicompetitiva. Desde hace una semana el chavismo venía anunciando que dejaría sin efecto la invitación de observador electoral que había cursado a la Unión Europea y esta semana lo ha ejecutado a través del Consejo Nacional Electoral, donde tiene mayoría.

Elvis Amoroso, su presidente, alguien muy cercano a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, anunció que “ha quedado sin efecto” la invitación hecha el pasado mes de marzo a Bruselas con el objeto de enviar observación internacional a las elecciones, que se celebrarán exactamente en dos meses.

Amoroso decidió finalmente aceptar la propuesta que públicamente le hiciera el presidente del P1arlamento venezolano -y compañero de partido suyo-, Jorge Rodríguez, luego de que funcionarios europeos habían anunciado que quedarían levantadas las sanciones impuestas en contra de aquel, como presidente del Poder Electoral, pero se mantendrían en vigor frente otros funcionarios de la instancia y del Estado. Es decir, esta crisis, contraintuitivamente, se ha producido por un relajamiento de las sanciones por parte de Europa.

La concesión europea, concebida para estimular la apertura política del Gobierno chavista dentro de un marco previo de contactos políticos, había recibido una estridente y ofendida respuesta de Jorge Rodríguez hace un par de semanas, en la cual tildó a los funcionarios europeos de “groseros, bastardos, canallas, ilegales e ilegítimos”, y fue cuando propuso a Amoroso revocarles la invitación a venir al país el día de la cita electoral.

/gap