Si se parte de la base que una acción política efectiva debería estar asociada al “arte de la anticipación”, no hay que ser muy sagaz para deducir que a los políticos de la oposición les faltan algunas “chauchas pa´l peso”, lo que no quiere decir que no trabajen; ciertamente trabajan muchísimo, (me consta), pero el problema es que el esfuerzo no se refleja en la capacidad de articular una visión de futuro convocante, movilizadora, y que además genere confianza.

Enredados nuestros dirigentes políticos en un presente episódico donde “el circo está que arde”, al estar todo contaminado con las futuras elecciones municipales, hay una diferencia básica con el circo romano donde los gladiadores se organizaban y preparaban debidamente. En nuestra realidad, los partidos políticos andan cada uno por su lado, y los candidatos “gladiadores” no lo hacen mal tampoco.

Mientras esto ocurre en la oposición, el gobierno sigue sacando “conejos del sombrero”. En el Mensaje a la nación, el más largo de nuestra historia republicana, el Presidente -al mejor estilo Castrista- habló 3 horas y 36 minutos para tratar de convencernos que el país estaba mejor que nunca: la economía viento en popa, la inmigración controlada, los problemas de seguridad eran cosa del pasado…. “Parole, tan solo parole”.

Toda una fantasía, una inverosímil lista de supermercado, 61 medidas, que dependen, ni más ni menos, de que le aprueben “su” reforma tributaria. Como dijo un campechano tertuliano, “nos habrá visto las canillas”.

Después de todo, es posible anticipar que en lo que le resta de su mandato nada será muy distinto, por lo que esta positiva pluma anima a sus leales parroquianos a pensar que hay que trabajar intensamente para las elecciones de octubre, (alcalde, concejales, gobernadores y consejeros), porque las cosas se están dado para que el próximo gobierno lo asuma la oposición.

Como es probable que así suceda, ha llegado el momento que los dirigentes políticos, los parlamentarios, los centros de pensamiento y todos quienes tienen algo que decir -los gremios, por ejemplo- tomen en serio el silente trabajo que está haciendo el gobierno para copar el Estado con nuevas contrataciones; las cifras son alarmantes, cientos de miles nuevos empleados que ya están enquistados en diferentes reparticiones públicas.

Esto que puede parecer nimio tiene una tremenda proyección. El «copamiento político» es una estrategia que implica el control del Estado y de sus instituciones mediante la infiltración y la manipulación de sus estructuras internas. El objetivo es ejercer en el futuro influencia sobre las decisiones políticas, los recursos del Estado o las agendas del nuevo gobierno. Fue lo que hizo el peronismo y el kirchnerismo y que hoy complica al presidente Milei.

En suma, la izquierda tiene claro que pueden perder las próximas presidenciales… pero “no van a perder al Estado”. Esta amenaza obliga a asumir una decidida y valiente política anticipatoria que se concentre en prevenir, detectar y denunciar esta mañosa maniobra a los organismos contralores… ¡Ahora! ¡Mañana será tarde!

Por Cristián Labbé Galilea

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