En la reforma previsional enviada por el gobierno al congreso, para su discusión y tramitación, dentro de otros factores, indican que el 6% adicional, que será de cargo del empleador, va a ser administrado por un ente público, además de no garantizar que tendrá una mejor rentabilidad, irá directamente a un fondo común y ni un 1% a la cuenta individual de cada trabajador.

Una cosa es lo que las personas votaron en contra de la estatización de los ahorros previsionales, sin embargo, se hace caso omiso de aquello, y nuevamente se establece en la reforma previsional que se discutirá próximamente, no parece ser la mejor forma de subir las pensiones, ya que se pretende que vaya todo a un fondo común, en una cuenta nacional, que es una cuenta ficticia, o solo un registro, es como una anotación de una libreta de colegio donde se indica que el alumno tiene una anotación.

Si el 6% de cotización adicional que lo pondrá el empleador, pero que en el fondo es de cargo de su trabajador, no irá a su cuenta de capitalización individual de cotización obligatoria, la administrará el gobierno de turno, y quien nos puede podría garantizar que ese “documento” de anotación se transformará en el dinero para ser incorporado al momento de la pensión del trabajador, eso no existe.

Para alguien que está iniciando su vida laboral, la cotización del actual 10% se verá aumentada al 16%, por lo tanto, al momento de cumplir la edad pensionarse por vejez por edad, éste aumento del 6%, incrementará considerablemente su pensión, en un 60% siempre y cuando vaya directamente a la cuenta capitalización individual de cotización obligatoria, ya sea en las actuales AFP, u otras entidades privadas, además agregar la PGU, que es una forma de mejorar las pensiones.

Por otra parte, es razonable que existan más alternativas de entidades publicas y privadas, donde el trabajador pueda libremente, elegir quien le administre sus ahorros previsionales, ya sean las Administradoras de fondos de pensión, otras instituciones con o sin fines de lucro, y también entidades públicas, que compitan en iguales condiciones, como también poder cambiarse cuando estime conveniente.

El 10% se mantendría en las entidades privadas, y sólo el 6% iría a ese fondo común, es decir a un sistema de reparto que, dicho sea de paso, ya demostró en todos los países que está quebrado, porque es un tema muy complejo y los gobiernos no están en condiciones de pagar pensiones porque es de unos de los costos más altos y muy pocos países pueden afrontarlo y además es un botín muy apetecido por gobiernos totalitarios, donde ningún país está libre de aquello.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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