El chiste de la ensalada

De alguna manera resume el total de la rutina en Viña 2023. Una idea que partió muy bien, pero que se fue desinflando. La historia de un paseo de apoderadas de curso que debían llevar una ensalada enganchó en un inicio. Había un relato: Belenaza fue dividiendo a los distintos tipos de madre como “madre leona”, “madres hiena” o “madre jirafa”. También narraba los ingredientes que debió recopilar para preparar una ensalada que le hiciera la competencia al resto. Hasta la debió trasladar en un bus.

En ese momento, recordaba -en parte- lo elaborado por otros comediantes en el mismo escenario, como Jorge Alís, quien triunfó hace no mucho con un libreto donde hacía foco en los chats de apoderados.

Sin embargo, la historia de Belén Mora se fue tornando confusa, desordenada, extenuante, aburrida, sin ningún remate, más allá de un garabato destemplado sobre el cierre. De hecho, hizo una referencia a “física y química” inentendible. Eso hizo que las pifias, tenues, se volvieran más generalizadas y solo la galería la aplaudía. Al final, la rechifla fue cada vez más sonora.

El chiste de la ensalada duró largos 15 minutos.

Un alargue innecesario

4 minutos 28 segundos, fue el tiempo que Martín Cárcamo y María Luisa Godoy se quedaron junto a Belenaza, de alguna manera buscando alargar el momento de la despedida y darle tiempo a la galería para que pidiera una gaviota, en este caso, la de Plata. Es decir, se forzó y empujó un ritual que habitualmente no toma más de unos minutos.

El rating de momento hizo otro tanto, la rutina promedió 37,2 puntos en la transmisión conjunta entre TVN y Canal 13, con un peak 42 puntos, a las 00.03. Hasta ahora, la mayor sintonía en lo que va del certamen. ¿Por eso se alargó la situación sobre la Quinta Vergara?

El problema que eso desencadenó lo que vino a continuación.

Volver por la de Oro

“No voy a dejar que (la gaviota de Oro) me la entreguen al tiro, déjenme hablar un ratito más”; apelando a lo mismo que realizó Pamela Leiva hace dos noches, Belén Mora buscó la chance de obtener la presea dorada. Pero la desaprovechó.

Un alargue desordenado, caótico, y una comediante que -atónita- no reaccionaba. Cada segundo se volvía más tortuoso porque las pifias solo crecían. Volver fue una mala decisión porque Belén Mora solo consiguió empeorar la situación. Además, apelando a otro chiste sobre la pandemia, tópico ya repetido con el que el respetable no tuvo demasiada paciencia. También se refirió a los conductores José Luis Repenning y Priscila Vargas, en otro recurso ya trillado en las rutinas de las risas en Viña 2023.

Para rematar, otro recurso ya conocido: una referencia de la nada a los problemas judiciales de la ex alcaldesa Virginia Reginato. Nadie se rió demasiado. Mora se quedó varias veces en silencio sobre el escenario, en shock frente a lo que pasaba. Se fue sin el Oro.

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