En su blog personal, Bill Gates, publicó un artículo titulado “Los riesgos de la IA son reales, pero controlables”, en el que plantea inquietudes sobre los posibles impactos de esta tecnología.

Para empezar se pregunta: “¿Qué ocurre con las personas que pierden su trabajo a manos de una máquina inteligente? ¿Podría la IA afectar a los resultados de unas elecciones? ¿Y si una IA futura decide que ya no necesita a los humanos y quiere deshacerse de nosotros?”

Por ejemplo, dice que cuando surgieron los automóviles se presentaron accidentes de tránsito, pero en lugar de prohibir los carros, se establecieron límites de velocidad, normas de seguridad y otras regulaciones para garantizar la seguridad vial.

| “Me enfocaré en los riesgos que ya están presentes, o que pronto lo estarán. Ya sea que lleguemos a ese punto en una década o en un siglo, la sociedad deberá enfrentarse a preguntas profundas. ¿Qué pasa si una súper IA establece sus propios objetivos? ¿Y si entran en conflicto con los de la humanidad? ¿Deberíamos incluso hacer una súper IA?”, expone.

La información generada por la IA y las elecciones

Para Gates, la generación de deepfakes y la desinformación creada por la IA podría atentar contra las elecciones y la democracia. La idea de que la tecnología se pueda utilizar para difundir mentiras no es nueva, el mundo lo ha estado haciendo con libros y panfletos durante siglos. Se volvió mucho más fácil con la llegada de los procesadores de texto, las impresoras láser, el correo electrónico y las redes sociales.

Según él, la IA lleva este problema del texto falso un paso más allá, permitiendo que prácticamente cualquier persona cree audio y video falsos, conocidos como deepfakes. A mayor escala, podrían ser utilizados para intentar inclinar una elección.

Advierte que no se necesita una tecnología sofisticada para sembrar dudas sobre el “legítimo ganador de una elección”, pero la IA lo hará más fácil. Explica entonces que ya existen videos falsos que presentan imágenes fabricadas de políticos conocidos.

| “Imagine que en la mañana de una elección importante, un video que muestra a uno de los candidatos robando un banco se vuelve viral. Es falso, pero los medios de comunicación y la campaña tardan varias horas en probarlo. ¿Cuántas personas lo verán y cambiarán sus votos en el último minuto? Podría inclinar la balanza, especialmente en una elección reñida”, explica.

En su texto recuerda que cuando el cofundador de OpenAI, Sam Altman, testificó ante un comité del Senado de Estados Unidos recientemente, los senadores de ambos partidos se centraron en el impacto de la IA en las elecciones y la democracia. “Espero que este tema siga siendo una prioridad para todos”.

La IA facilita el lanzamiento de ataques contra personas y gobiernos

Frente a esto, el cofundador de Microsoft, dice que los hackers utilizan la fuerza bruta para encontrar vulnerabilidades en el software, y los expertos en seguridad deben hacer lo mismo para contrarrestarlos. Los modelos de IA pueden acelerar este proceso tanto para los ciberatacantes como para los equipos de seguridad.

Sin embargo, advierte que también existe el riesgo de un aumento en el uso malicioso de la IA, como ataques de phishing más sofisticados. Señala entonces que es importante que los gobiernos y el sector privado se mantengan actualizados en cuanto a herramientas de seguridad para prevenir el aprovechamiento de estas vulnerabilidades.

Además, se plantea la necesidad de establecer un organismo global para la IA, similar a la Agencia Internacional de Energía Atómica, para regular su uso y evitar una carrera armamentista cibernética.

La IA le quitará el trabajo a la gente

En este punto Gates expone que la IA tendrá un impacto significativo en el trabajo al ayudar a las personas a ser más eficientes en sus tareas, ya sea en una fábrica o en una oficina. A medida que se vuelva más sofisticada, podrá redactar correos electrónicos y gestionar la bandeja de entrada de manera autónoma, pero esta transición requerirá apoyo y reentrenamiento para algunos trabajadores.

Explica que si bien su impacto no será tan dramático como la Revolución Industrial, será tan significativo como la introducción de las computadores personales. “Se requerirá adaptación por parte de empleadores y empleados, pero hay confianza en que se pueda minimizar la disrupción en la vida de las personas”.

Qué sigue

Si bien es optimista sobre la capacidad que se tiene para gestionar los riesgos y maximizar los beneficios de la IA, insiste en que es fundamental que los gobiernos adquieran conocimientos en IA para establecer leyes y regulaciones adecuadas, abordando desafíos como la desinformación y los deepfakes, la seguridad, los cambios en el mercado laboral y el impacto en la educación.

Agrega que los líderes políticos deben mantener un diálogo informado y reflexivo, decidir la colaboración internacional y la acción individual. Asimismo señala que en el sector privado, se insta a las empresas de IA a operar de manera segura y responsable, protegiendo la privacidad, evitando sesgos y promoviendo beneficios equitativos.

/psg