Una nueva investigación científica ha logrado identificar las causas geológicas y climáticas que llevaron a la Tierra a vivir uno de los episodios más extremos de su historia: un periodo en el que todo el planeta quedó cubierto de hielo, desde los polos hasta el ecuador. El fenómeno, conocido como Tierra bola de nieve, ocurrió hace unos 720 millones de años y fue provocado por una serie de gigantescas erupciones volcánicas ocurridas en lo que hoy es América del Norte.

El estudio, publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Planets y citado por The Guardian, revela cómo una combinación de factores geológicos y la ausencia de vegetación en aquel tiempo desató una reacción en cadena climática con consecuencias globales.

Las erupciones de Franklin: el disparador del congelamiento total

Los científicos han vinculado este evento a los llamados eventos de Franklin, una serie de erupciones volcánicas masivas que liberaron enormes cantidades de lava fresca en una superficie desprovista de vegetación, abarcando una extensa región que hoy comprende desde Alaska hasta Groenlandia.

Lo que distingue a estas erupciones de otras similares en la historia del planeta es que ocurrieron durante un periodo inusualmente frío y en un entorno completamente desprovisto de vida vegetal, una combinación clave para perturbar el equilibrio climático global.

Una reacción química que desencadenó la glaciación

La clave del fenómeno no estuvo solo en la magnitud de las erupciones, sino en la interacción química de la lava expuesta con la atmósfera. Sin plantas que cubrieran el terreno o ralentizaran el proceso, la roca volcánica reaccionó rápidamente con el dióxido de carbono (CO₂) del aire, extrayéndolo en grandes cantidades.

Este gas es uno de los principales responsables del efecto invernadero, por lo que su rápida eliminación de la atmósfera redujo drásticamente la capacidad del planeta para retener calor. Los modelos climáticos utilizados por los investigadores demuestran que este descenso abrupto en los niveles de CO₂ fue suficiente para desencadenar una glaciación global.

Un planeta completamente congelado

La hipótesis de la Tierra bola de nieve propone que, durante este periodo, la superficie terrestre entera quedó cubierta por una gruesa capa de hielo, incluidos los océanos tropicales. No había agua líquida en la superficie, y las temperaturas cayeron a niveles extremos, con un clima inhóspito para cualquier forma de vida compleja.

Este episodio precede al surgimiento de organismos multicelulares y, según los científicos, pudo haber jugado un papel clave en la evolución biológica posterior, ya que las condiciones extremas podrían haber estimulado adaptaciones evolutivas fundamentales para la vida tal como la conocemos.

El papel olvidado de la vegetación (o su ausencia)

Uno de los aspectos más destacados de la investigación es cómo la ausencia de vegetación fue un factor decisivo. Los autores del estudio explican que, en otros momentos geológicos, erupciones volcánicas similares no causaron efectos globales comparables porque ocurrieron en periodos más cálidos o con abundante cobertura vegetal, que actuaba como un amortiguador natural del CO₂.

“El impacto climático de estas erupciones solo fue posible por la conjunción de una atmósfera fría, una vasta superficie de roca expuesta y la ausencia de cobertura vegetal que actuase como freno”, explicaron los investigadores.

Este hallazgo destaca cómo los procesos geológicos y biológicos pueden entrelazarse de manera determinante para alterar profundamente el sistema terrestre.

Un vistazo al pasado que ayuda a entender el futuro

Comprender este evento extremo en la historia del planeta no solo aporta luz sobre el pasado, sino que también refuerza la importancia del CO₂ como regulador del clima global. La interacción entre la geología y la atmósfera es un factor crítico en el mantenimiento del equilibrio climático, incluso hoy.

A medida que la ciencia reconstruye episodios como la Tierra bola de nieve, se vuelve más evidente cómo cambios aparentemente lentos y graduales pueden culminar en transformaciones radicales, que modifican por completo las condiciones de habitabilidad del planeta.

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