El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su administración ha decidido catalogar a la dictadura de Venezuela como una “organización terrorista extranjera”, una medida que, según afirmó, responde a supuestos actos de robo de activos estadounidenses, terrorismo, narcotráfico y trata de personas, acusaciones que Washington no ha acompañado de pruebas públicas.
En un mensaje difundido en Truth Social, Trump aseguró que estas actividades estarían financiadas mediante “petróleo proveniente de yacimientos robados”, motivo por el cual ordenó “un bloqueo total y completo” de los buques sancionados que entren o salgan de Venezuela.
Reacciones desde Caracas
El anuncio se produjo tras la confiscación por parte de EE.UU. de un buque cargado con crudo venezolano en el mar Caribe, hecho que el Gobierno de Caracas calificó como “robo” y “acto de piratería”. La vicepresidenta chavista, Delcy Rodríguez, afirmó que esta acción revela la verdadera motivación de Washington: apoderarse del petróleo venezolano sin pagar por él.
El narcodictador Nicolás Maduro también respondió, asegurando que Venezuela derrotará cualquier intento de agresión externa. En una alocución televisada, afirmó que el país ha resistido “una campaña de agresión multidimensional” durante más de 25 semanas, que incluiría desde “terrorismo psicológico” hasta “piratería” contra embarcaciones petroleras. Según Maduro, Venezuela ha demostrado ser “un país fuerte” y preparado para profundizar su revolución política.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, reiteró que Venezuela no renunciará a la defensa de su soberanía, advirtiendo que rendirse sería “un imposible histórico” para la nación.
Claves de la escalada en el Caribe
Despliegue militar estadounidense
Desde agosto, EE.UU. mantiene una fuerza militar significativa frente a las costas venezolanas, bajo el argumento de reforzar operaciones antidrogas. Posteriormente, Washington lanzó la operación “Lanza del Sur”, cuyo objetivo declarado es combatir a presuntos narcoterroristas y proteger a la población estadounidense del tráfico de drogas. Trump ha insinuado que podrían producirse acciones militares terrestres en el corto plazo.
Operativos letales
Como parte de estas operaciones, se han registrado bombardeos contra embarcaciones señaladas como narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico. Más de 80 personas han muerto en estos ataques, sin que se hayan presentado pruebas de que las víctimas estuvieran vinculadas al tráfico de drogas.
Asalto a un buque petrolero
En un episodio que elevó aún más la tensión, militares estadounidenses abordaron un tanquero venezolano cerca de las costas del país sudamericano. Caracas denunció el hecho como “piratería internacional” y “acto criminal e ilegal”, acusando a Washington de actuar “como piratas del Caribe” contra una nave civil.
Acusaciones y recompensa
Washington ha acusado a Maduro de liderar un cártel de narcotráfico, incrementando incluso la recompensa por su captura, aunque sin presentar evidencias que respalden estas afirmaciones.
Postura venezolana
El Gobierno venezolano sostiene que el verdadero objetivo de EE.UU. es forzar un cambio de régimen para apropiarse de las reservas petroleras y gasísticas del país. Maduro afirmó que el discurso antidrogas es “fake news” y que la motivación real es el control del petróleo venezolano.
Cuestionamientos internacionales
Tanto la ONU como la DEA han señalado que Venezuela no es una ruta principal del narcotráfico hacia Estados Unidos, indicando que más del 80 % de las drogas que llegan al país norteamericano lo hacen por la ruta del Pacífico.
Gobiernos como los de Rusia, Colombia, México y Brasil, así como el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, han condenado las acciones estadounidenses. Expertos en derecho internacional han calificado los ataques a embarcaciones como “ejecuciones sumarias” contrarias a las normas internacionales.
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