Colo Colo avanza en paralelo por dos carriles que hoy se cruzan de manera inevitable. En lo estrictamente deportivo, el plantel albo ya puso en marcha la pretemporada, que se desarrolla en las instalaciones que el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) mantiene en Pirque. Sin embargo, fuera de la cancha, el foco está puesto en un escenario institucional mucho más complejo, marcado por la necesidad de completar el plantel y, sobre todo, de generar recursos para afrontar una temporada sin uno de sus pilares económicos tradicionales: los ingresos provenientes de torneos internacionales.
La ausencia de competencias continentales obliga a Blanco y Negro a reordenar prioridades. Con un presupuesto más ajustado, el club necesita dinero fresco —hacer caja, en la jerga financiera— para sostener su planificación. En ese contexto, la salida de figuras relevantes aparece no solo como una alternativa, sino como una necesidad. Este miércoles, el directorio de la concesionaria se reunirá para abordar dos asuntos estratégicos: la evaluación de eventuales refuerzos y la revisión de las ofertas por Vicente Pizarro y Alan Saldivia, los dos futbolistas que hoy aparecen más cerca de abandonar el Estadio Monumental.
Ventas estratégicas para equilibrar el presupuesto albo
En el caso de Vicente Pizarro, volante de 23 años, existe un principio de acuerdo con Rosario Central. La operación resulta atractiva para Colo Colo: contempla el ingreso de US$ 2,2 millones por el 70 por ciento de los derechos económicos del mediocampista, una de las piezas más regulares del equipo en las últimas temporadas. El Cacique, además, se reserva el 30 por ciento del pase, apostando a una futura venta en un mercado que ofrece mayor visibilidad y potencial de revalorización.
El principal impulsor del fichaje es un viejo conocido en Macul: Jorge Almirón. El actual técnico del conjunto canalla tuvo a Pizarro como una de sus piezas clave durante su paso por Colo Colo, período en el que ambos conquistaron dos títulos. El mediocampista acumuló 171 partidos oficiales con la camiseta alba, en los que convirtió 13 goles y entregó siete asistencias, cifras que respaldan su condición de activo deportivo y financiero.
Saldivia, entre la oferta brasileña y el desgaste interno
En el caso de Alan Saldivia confluyen dos factores igualmente determinantes. Por un lado, la propuesta concreta del Vasco da Gama, que desembolsará US$ 1,8 millones por el 70 por ciento de los derechos económicos del defensor uruguayo. Si bien el monto es levemente inferior a los US$ 2 millones que se pretendían inicialmente en Macul, el esquema del traspaso —al igual que con Pizarro— deja abierta la puerta a futuras ganancias ante una eventual venta posterior.
Por otro lado, está el progresivo desgaste en la relación entre el jugador y la dirigencia, alimentado por cuestionamientos al nivel de compromiso del central. Una situación que el propio Aníbal Mosa abordó públicamente con un tono categórico. “Tenemos que revisar algo con nuestro central Alan Saldivia. Tenemos que tener una conversación con él, el técnico tiene que conversar con él, para ver si se va a quedar en el club, si se va a concentrar en el club, si su cabeza va a estar dentro del club. Va a ser una decisión”, señaló el presidente de Blanco y Negro tras una reunión de directorio, el pasado 20 de diciembre.
Mosa, además, dejó en claro que el desenlace de esa conversación será clave para definir el rumbo del mercado. “Una vez decidiendo eso, si Alan se queda, nosotros iríamos por un marcador central zurdo. Si Alan se va, iríamos por un marcador central zurdo y uno derecho”, explicó, evidenciando cómo la eventual salida del defensor no solo impacta en lo financiero, sino también en la arquitectura del plantel para la próxima temporada.
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/José Pablo Verdugo



