El comentario buscó distender, pero su efecto fue el contrario. “Yo colgué el traje de candidato”, bromeó José Antonio Kast durante su intervención en el foro de Icare. Sin embargo, su discurso –uno de los más extensos y programáticos desde su triunfo– marcó un giro táctico deliberado hacia un tono de confrontación, transitando de la prudencia inicial a la fase de demarcación nítida frente al gobierno saliente.

Desde un tono vocal conciliador, Kast articuló un mensaje de ruptura. Apuntó directamente a la administración del Presidente Gabriel Boric, afirmando que “tenemos que sincerar los números” ante una “situación fiscal muy difícil” y criticando intentos de tramitar proyectos “a última hora”. Este endurecimiento, prefigurado en su saludo de fin de año, se expandió a la política exterior. En una clara réplica a Boric, sostuvo que “hay tuits que envejecen mal”, aludiendo a la crítica presidencial a la “servilidad” ante Donald Trump, y conectó ese episodio con el reciente diálogo entre Trump y el presidente colombiano Gustavo Petro para respaldar su postura sobre la operación en Venezuela.

Señales de Gabinete y Disciplina Interna
Más allá de la confrontación, el espacio fue utilizado para emitir señales estratégicas internas. Kast dejó entrever nombres clave para su futuro gobierno: Claudio Alvarado (UDI) en Interior, José García Ruminot (RN) en la Segpres, el economista Jorge Quiroz en Hacienda y Martín Arrau en Obras Públicas. La presencia de Quiroz en el escenario durante las preguntas fue leída como una confirmación de facto de su rol. Los reiterados guiños al expresidente Eduardo Frei, presente en la audiencia, evidenciaron una búsqueda de ampliación de la base de interlocución.

Hacia el cierre, Kast confirmó el anuncio de su gabinete para el 20 de enero y dirigió un mensaje de disciplina interna al Partido Republicano, subrayando que los cargos se asignarán solo “en la medida que seas el mejor”, en un esfuerzo por ordenar expectativas y reafirmar el control centralizado en su figura.

La Reacción Coordinada de La Moneda: Defensa del Legado y Contranarrativa
La respuesta del gobierno de Boric, que hasta entonces había mantenido un tono moderado, fue inmediata y coordinada, rompiendo la tregua tácita. El Presidente, desde Valparaíso, utilizó los resultados de la encuesta Casen 2024 para construir una contranarrativa: “Mientras la derecha insiste que Chile se cae a pedazos… en Chile retrocede significativamente la pobreza”. Esto confronta directamente el relato de “emergencia” de Kast. Minutos antes, Boric había emplazado públicamente al gobierno entrante a mantener las políticas de trenes, defendiéndolas como “inversiones de largo plazo” y “políticas de Estado”.

La ofensiva fue reforzada por el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, quien criticó: “Bueno, parece que a José Antonio Kast le duró poco el traje de estadista”. Cuestionó la coherencia de quien prometió un gobierno 24/7 pero ahora habla de descanso, recordando las votaciones en contra de reformas emblemáticas como las 40 horas. La vocera Camila Vallejo sumó: “Improvisación es prometer un recorte de US$ 6.000 millones y no saber cómo hacerlo”, cerrando con la idea de que “el discurso catastrofista es bueno para jugar con las emociones de la gente, pero no para gobernar”.

Este intercambio marca el fin de la fase de transición contenida y el inicio de un período de disputa narrativa abierta, donde ambas partes buscan definir los términos del debate público y sentar las bases para la batalla política que dominará el traspaso de mando y los primeros meses de la nueva administración.

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