La designación de Judith Marín Morales, secretaria general del Partido Social Cristiano (PSC), como futura ministra de la Mujer del presidente electo José Antonio Kast, trasciende un mero cambio de titular. Este nombramiento, que se oficializará el 11 de marzo, simboliza una reorientación filosófica y programática profunda de esta cartera, alejándola explícitamente del “primer gobierno feminista” de la actual administración.

Un Nombramiento Estratégico y Simbólico
La llegada de Marín a un ministerio situado fuera del núcleo de “emergencia” priorizado por Kast (seguridad, economía y migración) no es casual. Refleja una calculada decisión de administrar la agenda valórica, donde temas como el aborto en tres causales generan alta resistencia tanto en la oposición como en sectores de la centroderecha. Su perfil asegura que, desde esta cartera, no se impulsarán políticas que confronten directamente los principios del gobierno electo y de su base evangélica. Simultáneamente, marca el ingreso formal al gabinete del PSC, partido clave en el mundo evangélico y en el apoyo electoral a Kast.

Perfil de la Designada: Trayectoria y Visión
Judith Makarena Marín Morales (30 años) representa un perfil nuevo en la política institucional. Oriunda de El Bosque y primera profesional de su familia, su carrera está entrelazada con el activismocristiano y el trabajo territorial. Tras estudiar Pedagogía en Castellano en la Usach, donde presidió Jóvenes Cristianos Evangélicos, llevó a la universidad la agrupación “Águilas de Jesús”, conocida por apoyar a Kast.
Su incursión política fue como asesora del diputado RN Eduardo Durán, quien luego la apoyó para convertirse en concejala por San Ramón. Posteriormente, migró al naciente PSC, partido donde es secretaria general y con el cual fue candidata a diputada. En sus campañas, enfatizó “la defensa de nuestros valores y principios cristianos”, oponiéndose al aborto y la eutanasia, y usando eslóganes como “Marín, pero de derecha”.
Sobre el ministerio que dirigirá, en 2023 señaló a Puranoticia que evaluaría “fusionar”, “redireccionar” o “reenfocar” la cartera, más que eliminarla, para darle “la utilidad que debe tener”.

Reacciones Políticas: La Línea de Fricción
El anuncio desató inmediatas reacciones que delinean la futura batalla política.
Desde el oficialismo saliente, parlamentarias como Daniella Cicardini (PS) lamentaron profundamente el nombramiento de una figura que “relativice los derechos de las mujeres” y ponga en duda avances conquistados. Emilia Schneider (FA) lo calificó de “pésima señal” y advirtió que no permitirán retrocesos. Maite Orsini (FA) alertó sobre una ministra que ha llamado a eliminar el ministerio y rechaza derechos sexuales y reproductivos.
Desde la futura oposición, la respuesta fue de firme defensa. Francesca Muñoz (PSC) acusó al oficialismo de “esencia totalitaria” e “intolerancia” por criticar a Marín incluso antes de asumir, destacando que el presidente Kast ha sido claro en que no se buscará derogar las tres causales desde esa cartera. Eduardo Durán (RN), su exjefe, lamentó la “política de cancelación permanente de la izquierda”, argumentando que lo relevante deben ser las políticas públicas, no las creencias personales de la ministra.

Conclusión Analítica
La designación de Judith Marín consolida un doble movimiento del gobierno entrante: satisface a su base socioreligiosa e ideológica con un nombramiento de alto simbolismo, mientras busca neutralizar la cartera de la Mujer como un espacio de disputa valórica frontal. Este movimiento, sin embargo, la sitúa en el centro del conflicto político, transformando el ministerio en un emblemático campo de batalla donde se medirán dos visiones antagónicas sobre los derechos de la mujer, la autonomía del Estado y el rol de la religión en la esfera pública.

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