Gabriel Boric atraviesa una empinada recta final a menos de 50 días de concluir su mandato, marcada por el definitivo quiebre del oficialismo, la transición con el Gobierno electo y la emergencia de incendios forestales, factores que han complicado la puesta en escena que planificaba Palacio de La Moneda para consolidar su legado.
El Ejecutivo había previsto una ronda de entrevistas con medios de comunicación y el lanzamiento de la campaña de los “1000 avances”, difundida el pasado 12 de enero por la ministra de la Segegob, Camila Vallejo, junto a sus pares de Interior, Economía y Energía, Educación, Mujer, Salud y Seguridad. Los avances se presentaron bajo tres ejes: estabilización, avances y transformaciones.
Sin embargo, una mala coincidencia empañó la campaña: un día después de incorporar la Ley Naín-Retamal dentro de los logros, se conoció la absolución del excarabinero Claudio Crespo, pese a su responsabilidad en las lesiones que dejaron ciego a Gustavo Gatica durante el estallido social.
La decisión judicial generó tensiones internas: miembros del Partido Comunista y del Frente Amplio atribuyeron la resolución a la legítima defensa privilegiada contemplada en la ley, mientras que dirigentes del Partido Socialista (PS) y del Partido por la Democracia (PPD) criticaron el respaldo oficialista al proyecto. El Socialismo Democrático convocó a reuniones para definir su rol en la alianza, y los partidos comenzaron a explorar la creación de una coalición sin el FA ni el PC, aunque dejaron abierta la posibilidad de futuras coordinaciones opositoras.
A pesar de los llamados a mantener la unidad, el Presidente Boric insistió en la necesidad de colaboración: “De una vez por todas, pónganse a la altura”, emplazó a los partidos minutos antes de la reunión del Socialismo Democrático con la DC.
En paralelo, los alcaldes del progresismo buscaron impulsar la unidad. El alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic (FA), señaló: “Desde el municipalismo nos comprometemos a trabajar en conjunto para defender avances sociales y mejorar la vida de la gente”, acompañado del Mandatario y la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino (PS).
El Presidente electo, Gabriel Boric, ha enfrentado críticas durante el anuncio del gabinete del próximo gobierno de Kast, que apuntó a varias “emergencias” en el país: seguridad frente al crimen organizado, economía, servicios sociales y gestión del Estado. Kast aseguró que “Chile necesita sentido común, sentido de urgencia y unidad nacional”, y prometió recuperar y reconstruir el país.
Dentro del oficialismo, el futuro ministro de Agricultura, Jaime Campos (PR), cuestionó la gestión de Boric, calificándola como “el Gobierno más malo desde el retorno a la democracia”. En respuesta, Camila Vallejo reivindicó los avances del Ejecutivo, afirmando que “en los hechos estamos entregando y vamos a entregar una mejor situación del país de la que recibimos en 2022”.
La emergencia de los incendios en Biobío, Ñuble y La Araucanía ha exigido al Gobierno una intensa actividad en terreno, con viajes de Boric para coordinar con alcaldes y autoridades regionales. No obstante, se han reportado críticas sobre la falta de decreto para el Estado de Catástrofe, la gestión de quemas controladas y la presión del Gobierno sobre la Ley de Incendios, lo que generó un cruce con la presidenta de la Comisión de Hacienda del Senado, Ximena Rincón.
La diputada electa del Partido Republicano, Paz Charpentier, cuestionó la respuesta del Gobierno ante la emergencia del Biobío, asegurando en X (antes Twitter) que “es falso lo que ha dicho el Presidente Boric, la catástrofe exige más velocidad y foco en las familias”. Boric respondió: “Mientras los organismos del Estado trabajan para combatir la emergencia, algunos aprovechan la tragedia para promocionarse”.
Finalmente, el Mandatario sostuvo que las críticas deben analizarse en contexto: “Cuando alguien dice que aquí no se ha hecho nada o se ha hecho mal, no está atacando al Gobierno. Está hablándole también a las Fuerzas Armadas, al Senapred y a los municipios… Para mí, en estos temas, no existe oposición y oficialismo, existe Chile”.
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