El sistema digestivo manifiesta sutiles señales de problemas de diversos orígenes. Estas afectan la frecuencia con la que se evacúa y la consistencia de las heces, aspectos cruciales para identificar y tratar complicaciones gastrointestinales. Aunque los síntomas sean leves, podrían indicar un problema más grave en la actividad intestinal.

Factores como la edad, la dieta, la hidratación, la actividad física, las medicaciones y el nivel de estrés inciden directamente en la frecuencia de las visitas al baño. Incluso un ritmo recurrente podría sugerir un problema intestinal. Aunque un número normal de evacuaciones sea inexistente, se estima que una frecuencia saludable puede variar desde tres veces al día hasta tres veces a la semana, según Mayo Clinic.

La actividad intestinal revela cómo una persona digiere y procesa los alimentos diarios. Los ruidos intestinales y el malestar estomacal recurrente indican complicaciones en el sistema digestivo que, si se ignoran, pueden llegar a niveles peligrosos para la salud. Ante cualquier sospecha de estas enfermedades, es necesario contar con la evaluación de un experto en materia.

También es importante prestar atención a factores como el mal aliento y los sensaciones en el estómago durante el día.

Cuáles son los síntomas de problemas digestivos

Entre los síntomas de actividad intestinal irregular, se destacan los movimientos intestinales, el exceso de gases, inconsistencia en las heces, esfuerzo al evacuar, sensación de evacuación incompleta e incluso mal aliento. Según la Escala de Heces de Bristol, los desechos con aspecto líquido, como la diarrea, son causados por infecciones estomacales.

Además de la diarrea, otros tipos indican problemas. Los desechos con aspecto de terrones duros y aquellos similares a salchichas con cuarteaduras señalan un tránsito lento, conocido como constipación, que con el tiempo se convierte en estreñimiento. Entre las causas se incluyen el consumo insuficiente de fibra y agua, así como el abuso de bebidas como café, té y alcohol.

La falta de actividad física también contribuye al desarrollo del trastorno gastrointestinal, según un artículo de la Biblioteca Nacional de Medicina (NIH, por sus siglas en ingles) de Estados Unidos.

En el plano anatómico, las causas del estreñimiento varían desde anomalías estructurales hasta enfermedades que afectan el sistema digestivo, como estenosis, atresia anal, fisuras, hemorroides trombosadas, y tumores intestinales.

Aunque menos conocidas que las causas relacionadas con la dieta, las causas anatómicas del estreñimiento se contemplan en el consultorio debido a su peligrosidad, ya que podrían prevenir problemas futuros y detectar otros Trastornos Funcionales Gastrointestinales (TFG) como el Síndrome del Intestino Irritable (SII), que tiene una alta prevalencia en la atención primaria, según un artículo publicado en The BMJ.

Según la investigación, un médico general en el Reino Unido podría atender a unos ocho pacientes con SII semanalmente, de los cuales al menos uno acude por primera vez. La superposición de síntomas entre los TFG y otros trastornos como la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica dificulta su clasificación y tratamiento. Los pacientes con TFG crónicas experimentan una calidad de vida reducida en comparación con la población general. Las observaciones sugieren que los pacientes padecen motilidad intestinal anormal y una percepción visceral alterada, causante de dolor abdominal.

Tener en cuenta la ubicación del malestar ofrece una pista de las causas: si el malestar se presenta en el cuadrante superior derecho, donde se localizan el hígado, la vesícula biliar y parte de los intestinos, las causas pueden incluir enfermedades hepáticas o problemas en la vesícula, como hepatitis de varios tipos.

También podrían presentarse infecciones renales, según expertos de Cleveland Clinic. El cuadrante superior izquierdo, hogar del estómago, páncreas y bazo, puede ser el origen de dolores debido a pancreatitis, cáncer de páncreas, esplenomegalia, gastritis, úlceras estomacales, reflujo biliar o cáncer de estómago.

Cuestiones como acidez y otros problemas cardíacos o respiratorios también pueden manifestarse como dolor en esta área. En cuanto al abdomen bajo, donde se encuentra la mayoría del intestino delgado y grueso, así como órganos del sistema reproductor femenino, el dolor podría indicar síndrome de intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, obstrucción intestinal, aneurismas, peritonitis o ser un reflejo de problemas pélvicos.

Por último, el cuadrante inferior izquierdo suele relacionarse con la diverticulitis, mientras que el cuadrante inferior derecho es típicamente el sitio donde se manifiesta el dolor de apendicitis. Además, dolores más generalizados pueden deberse a estrés, distensión abdominal, lesiones o herpes zóster, entre otros.

Ante la presencia de estos síntomas, se recomienda reposo intestinal, hidratación adecuada, y puede ser efectiva la terapia de calor según los casos.

Es fundamental consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y tratamiento correcto.

Los sonidos intestinales advierten de un problema digestivo

Una de las consideraciones más importantes en la salud digestiva es escuchar los sonidos del estómago. Cuando la actividad intestinal tiene problemas para digerir alimentos o es afectada por una infección, es común que ocasionen ruidos extraños en el abdomen. Pueden ser síntomas de bloqueos vasculares, colitis ulcerosa y reacciones a ciertos medicamentos, entre otras causas.

Se recomienda buscar asistencia profesional ante síntomas como sangrado rectal, náuseas persistentes, cambios en el patrón intestinal como diarrea o estreñimiento continuo y vómitos, según Mayo Clinic.

La necesidad de diferenciar entre ruidos intestinales habituales y aquellos que señalan problemas de salud más graves se convierte en un aspecto crítico de la prevención y el tratamiento oportuno. Para lograrlo, existe una potencial herramienta de diagnóstico gastrointestinal conocida como Bowel Sound Computer Analysis (BSCA), según un estudio publicado en Systematic Reviews. La investigación, que evaluó 14 artículos científicos, reveló que ciertas enfermedades gastrointestinales presentan características acústicas específicas que podrían aprovecharse para un diagnóstico futuro.

Los resultados mostraron evidencia moderada de la utilidad de BSCA en el diagnóstico, con hallazgos en enfermedades caracterizadas por alteraciones en la motilidad intestinal, tales como el síndrome del intestino irritable (SII) y el íleo postoperatorio. Aunque el uso de la herramienta necesita procedimientos más específicos como la endoscopia, sugiere un avance hacia un método diagnóstico complementario menos riesgoso y más accesible. Aunque se necesitan estudios adicionales para confirmar la utilidad clínica del sistema AGIS, estos análisis preliminares son alentadores en cuanto a su uso en el diagnóstico y pronóstico postoperatorio.

El mal aliento y enfermedades gastrointestinales

Un estudio publicado en Gastroenterology Review se enfocó en explorar la relación entre el mal aliento, conocido como halitosis, y condiciones gastroenterológicas. Este problema se presenta generalmente al despertar y es causado por la disminución de saliva o restos de comida, mientras que la halitosis patológica está ligada fundamentalmente a problemas dentro de la cavidad oral como mala higiene y enfermedades periodontales.

Los compuestos volátiles de azufre (VSC) son principales agentes del mal aliento y son producidos por bacterias anaeróbicas gramnegativas.

Condiciones como la presencia de caries, enfermedades en las encías y ciertas infecciones son causantes del 80 al 90% de los casos de halitosis. En tanto, enfermedades del oído, nariz y garganta, así como trastornos pulmonares, metabólicos y gastrointestinales, comprenden el resto de los factores contribuyentes. Se menciona que la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) puede asociarse con el aliento fétido a causa de la producción de VSC.

Aparte, condiciones como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, que son tipos de enfermedades inflamatorias intestinales, también están vinculadas con un aumento en la producción de VSC, relacionado con lesiones bucales que pueden presentarse. La prevalencia global de la halitosis varía con cifras que van de un mínimo porcentaje hasta más del 50% de la población.

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