El cerebro humano orquesta la sinfonía de actividades que constituyen nuestra vida diaria. Este órgano pensante no solo gestiona nuestras emociones, pensamientos y recuerdos, sino que también controla todas las funciones vitales que nos mantienen vivos. Hoy te contamos unas cuantas curiosidades que quizá no conocías sobre nuestro misterioso y a la vez fascinante cerebro.

El cerebro humano no puede sentir dolor

Hay dos órganos bastante diferentes en nuestro cuerpo que tienen algo en común: no pueden sentir dolor; esto es, no tienen receptores del dolor, que se conocen como nociceptores. La nocicepción codifica y procesa los estímulos potencialmente dañinos contra tejidos y es que como el cerebro no dispone de nervios capaces de registrar el dolor, no siente dolor. Esto es así porque el cerebro no tiene piel y las terminaciones nerviosas que registran el dolor se encuentran normalmente en la piel. Por tanto, lo único que siente es placer. Si te lo estás preguntando, la migraña y el dolor de cabeza surgen en las meninges o en la cubierta del cerebro, no en el cerebro en sí mismo.

¿Podemos sobrevivir con la mitad de nuestro cerebro?

Así es. A pesar de lo importantísimo que es en nuestra supervivencia, pues es responsable de lo que hacemos, de lo que pensamos y de lo que somos, podemos desenvolvernos en la vida solo con medio cerebro. ¿Cómo es posible? Esto se debe a que el cerebro tiene mucha plasticidad. La mayoría de los pacientes a los que, cuando operan, tienen que extirparles un trozo de cerebro, continúan sus vidas como antes de la cirugía, con la excepción de alguna debilidad muscular. Nuestro cerebro es más flexible cuando somos más jóvenes, pero incluso como adultos, sigue habiendo espacio para la maleabilidad (plasticidad adulta).

¿Sabías que el cerebro es la zona más caliente del cuerpo?

Tiene aproximadamente 2,5 ºC más que el resto del cuerpo, esto es, que la temperatura corporal central que suele ser 37 ºC. También es nuestra zona más lujuriosa hablando de otro tipo de temperaturas. La excitación siempre empieza en el cerebro.

El cerebro es un buen conversador

¿Te has dado cuenta lo complicado que es “no pensar en nada”? Hacer meditación resulta muchas veces tan difícil porque nuestro cerebro tiene cierto problema para callarse, para no pensar. Una persona promedio tiene hasta 70.000 pensamientos al día, según diversos estudios, que sugieren que nuestros cerebros están programados para intervalos de atención de diez minutos, lo que es un obstáculo en la forma tradicional de clases, conferencias…. La razón detrás de esto es la estimulación constante que requiere nuestro cerebro, razón por la que la práctica de la meditación requiere tiempo para dominarla. Pero conseguir ese objetivo, calmar la mente, también es muy beneficioso para nuestra salud física y mental.

¿Por qué funciona el efecto placebo?

Porque así lo desea el cerebro. Dado que un placebo es esencialmente un fármaco inocuo, no debería tener ningún efecto pero, a veces, lo tiene. ¿Por qué? Se trata de una relación neurobiológica en la que la mente está afectando al cuerpo físico. De hecho, un estudio publicado por la Universidad de Harvard en 2019 sugería que los medicamentos “placebo” activan las mismas vías bioquímicas del cerebro que los fármacos o medicinas reales porque el cerebro cree que así hará.

Suena el despertador

No es simplemente un despertador, melodía o sonido que tengas configurado lo que te despierta cada mañana, sino una red compleja dentro de tu cerebro. El tronco del encéfalo, que actúa como centro de control de la vigilia, estimula la corteza cerebral, el área responsable del pensamiento, la percepción y la memoria. Y, una vez que abres los ojos -probablemente para retrasar la alarma cinco minutos más-, los lóbulos occipitales procesan información visual, mientras que los lóbulos frontales comienzan a planificar el día siguiente.

Una vez que te levantas y decides ponerte a preparar el desayuno, los lóbulos parietales integran información sensorial, lo que nos permite sentir la textura de una rebanada de pan y escuchar el sonido de la cafetera o microondas mientras preparas tu café, leche o té. Además, el cerebelo coordina los movimientos musculares precisos necesarios para que todo salga como deba (a no ser que estés somnoliento por una noche de insomnio, claro). Mientras tanto, los bulbos olfativos señalan el agradable aroma del café, lo que desencadena una cascada de neurotransmisores que agudizan el estado de alerta. Poco a poco estamos despertando al mundo y estamos preparados para hacer frente un nuevo día. Gracias a la orquesta funcional de nuestro cerebro.

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