Cuando nos proponemos adelgazar, nos encontramos con la gran duda de qué dieta seguir. Pero, sin duda, muchos especialistas coinciden en reducir la ingesta de grasas. Así, te recomendarán incluir alimentos bajos en calorías, como las frutas y verduras, y evitar las grasas y los carbohidratos.

Los investigadores de la Universidad de Harvard estudiaron los efectos del consumo de menos grasas en la pérdida de peso para comprobar si se trata de una estrategia eficaz en el tiempo. Y es que evidenciaron que los ensayos no podían demostrar con firmeza que reducir el porcentaje de energía proveniente de la grasa total conduzca a una pérdida de peso a largo plazo en comparación con otras intervenciones dietéticas.

Qué dieta es mejor para adelgazar y mantener el peso

En el estudio publicado en la revista The Lancet: Diabetes & Endocrinology se revisaron 53 ensayos clínicos. Y concluyeron que, aunque las dietas bajas en grasas son útiles para adelgazar, no son un método eficaz a largo plazo. Los resultados reflejaron que los participantes no consiguieron mantener la pérdida de peso más de un año. Tampoco conducen a una mayor pérdida de peso en comparación con intervenciones dietéticas altas en grasas de intensidad similar, independientemente de la intención de pérdida de peso del participante.

El dato más interesante fue descubrir que la pérdida de peso se sostenía más en el tiempo cuando se aplicaba una dieta alta en grasas y carbohidratos. Los resultados reflejaron que las intervenciones dietéticas altas en grasas y bajas en carbohidratos condujeron a una pérdida de peso a largo plazo modesta, pero significativamente mayor que las intervenciones bajas en grasas.

“Sorprendentemente, los regímenes bajos en grasas eran ineficaces en el largo plazo”, afirmó Deirdre Tobias, epidemióloga de la Escuela de Medicina de Harvard y autora principal del estudio. Aseguran que no hay pruebas que respalden el efecto de las dietas bajas en grasas en sí mismas, ya que el efecto de reducir la ingesta total de grasas no se puede distinguir de los otros componentes de la intervención. Reducir el consumo de grasas no influye de forma independiente a la pérdida de peso.

En la revisión destacan que los participantes en los estudios de dietas bajas en grasas perdieron peso, pero únicamente bajaron dos kilos después de 12 meses. En cambio, a los que se les suministró una alimentación rica en carbohidratos y grasas seguían con 4 kilos menos después de 1 año.

Así, concluyeron que los ensayos publicados no respaldan la eficacia de las intervenciones con dietas bajas en grasas sobre las intervenciones con dietas altas en grasas de intensidad similar para un control de peso significativo a largo plazo y clínicamente significativo.

Grasas saludables

Pero no todas las grasas son iguales y nos proporcionan los mismos beneficios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el consumo de grasas de una persona no debe superar el 30% en la ingesta calórica diaria.

Las grasas saturadas y trans son las que deben consumirse con menos frecuencia, ya que en exceso se convierten en la causa de la obesidad. La carne roja, la mantequilla, los lácteos, el aceite de coco y el aceite de palma se sitúan como las más perjudiciales, así como las que puedes encontrar en la bollería o la denominada comida rápida.

| Se consideran saludables las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas

A las grasas poliinsaturadas (omega-3) y monoinsaturadas se les atribuyen beneficios positivos para la salud. Ambas son consideradas grasas saludables y te pueden ayudar a perder peso. Las puedes encontrar en pescados, frutos secos, semillas y verduras.

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