La Roja, que lidera Arturo Vidal,  selló su paso tras imponerse por 2-1 a Colombia en los penales shootout, en el marco de la tercera y última fecha del Grupo A, luego de un encuentro marcado por la intensidad, los vaivenes y la épica actuación de su portero Matías Herrera.

Chile tenía la primera opción y dependía exclusivamente de sí misma para clasificar a los cuartos de final de la Kings World Cup Nations 2006 de la Kings League, y respondió a la exigencia.

En el tiempo reglamentario, el equipo capitaneado por Arturo Vidal logró un agónico empate 5-5 en la última jugada, reflejo de un partido que nunca permitió certezas. Pero para entender el desenlace, es necesario retroceder al origen de las acciones.

En el arranque del encuentro, disputado inicialmente con un jugador de campo por equipo, el arquero chileno Matías Herrera se erigió como protagonista inesperado al marcar al minuto de juego y repetir a los 2′, dando a Chile una temprana ventaja. Con el ingreso de un tercer jugador, el propio guardameta volvió a ser decisivo: se barrió en una jugada ofensiva y el balón terminó en el arco colombiano, sellando su triplete personal y el 3-0 parcial a los 3′.

No obstante, la reacción cafetera fue inmediata. John Palacios descontó a los 4′ y Brihan Guti estrechó aún más el marcador con el 3-2 a los 6′, devolviendo el suspenso al duelo. El empate llegó por medio de David Loaiza (21′), antes de que Juan Araya volviera a adelantar a Chile con el 4-3 en los 23′. Sin embargo, el equipo chileno no logró sostener el impulso y, en un breve lapso, Angellot Caro (23′) y nuevamente Palacios (24′) dieron vuelta el marcador para Colombia.

Cuando el escenario parecía adverso, Chile apeló a su carácter competitivo. En los 36′, Juan Araya firmó un verdadero golazo para decretar el 5-5 definitivo, forzando la definición desde el punto penal, donde la Roja fue más certera y selló su clasificación.

Cabe considerar, además, que Chile no solo debió sobreponerse a Colombia, sino también a un deficiente arbitraje, que evitó mostrar tarjetas a los cafetaleros y dejó en varias oportunidades al conjunto rojo con un jugador menos durante dos minutos, condicionando el desarrollo del juego. Aun así, el equipo chileno supo resistir, reponerse a la adversidad y cumplir el objetivo cuando más lo necesitaba.

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/José Pablo Verdugo