Dos goles de Akor Adams, en un regreso que evocó viejas gestas como la de Suker tras sus compromisos internacionales, permitieron al Sevilla rescatar un punto en el estadio Martínez Valero ante el Elche. El conjunto andaluz cerró así la jornada vigésima —primera de la segunda vuelta— con una sonrisa contenida, pero significativa: había estado 2-0 abajo, rozó una quinta derrota consecutiva y encontró en el delantero nigeriano, que ingresó tras el descanso, el antídoto para una sequía ofensiva que comenzaba a pesar demasiado en el ciclo de Matías Almeyda.

El desenlace fue tan inesperado como caótico. Un tanto en el minuto 75 y un penal convertido ya en el descuento por el propio Adams equilibraron un partido que el Sevilla nunca terminó de controlar y que, durante largos pasajes, parecía condenado a perder. El punto no oculta las carencias mostradas, pero sí frena una dinámica peligrosa y devuelve algo de oxígeno a un equipo que venía golpeado anímicamente.

Desde el inicio, el cuadro nervionense volvió a exhibir fragilidades estructurales. Cedió espacios ante un Elche cómodo con el balón, fiel a su estilo asociativo, y en menos de 15 minutos ya estaba en desventaja. Una pérdida de Batista Mendy derivó en una gran acción individual de Febas, que se filtró hasta el área y firmó el 1-0. El golpe acusó al Sevilla, que tardó en recomponerse pese a rozar el empate con dos remates a los postes, uno del propio Mendy y otro de Oso, señales aisladas más que una reacción sostenida.

En la segunda parte, lejos de corregir los desajustes, el Sevilla volvió a sufrir a balón detenido. Valera, tras un saque de esquina, amplió la ventaja para el Elche y reforzó la sensación de un partido que se escapaba sin remedio. Sin embargo, cuando el escenario parecía definitivamente adverso, irrumpió la figura de Akor Adams para alterar el guion. Su entrada cambió la dinámica ofensiva, aportó presencia en el área y, sobre todo, convicción en un equipo que parecía resignado.

El empate final no disimula que el Sevilla sigue mostrando dudas en su funcionamiento colectivo, pero sí representa un punto de inflexión anímico. Cortar la racha negativa y recuperar a un delantero decisivo permite mirar con algo más de confianza el próximo desafío ante el Athletic, en un contexto donde cada punto y cada gesto de reacción pueden marcar la diferencia entre profundizar la crisis o empezar, lentamente, a salir de ella.

Akor Adams celebra uno de sus dos goles./José Pablo Verdugo. Fotos El Diario de Sevilla