Si hay un debate candente en el mundo de la salud ese es el de la famosa copa de vino por la noche. ¿Buena o mala? Evidentemente, el alcohol es muy perjudicial si lo tomas antes de acostarte, ya que no obtendrás un sueño reparador y es muy posible que te levantes mucho más cansado de lo que te acostaste. No hace falta decir que, si encima abusas de su consumo, al día siguiente te enfrentarás a la resaca y será muy difícil conseguir que tu día sea productivo.

Pero si la cantidad es pequeña (aproximadamente entre media y una copa entera), ¿tiene realmente ventajas para tu organismo? El vino, al fin y al cabo es uno de los productos estrella de nuestra gastronomía y cultura. No somos conscientes de que tenemos el mejor ‘caldo’ del mundo.

Los bebedores de vino tinto (con moderación) tenían menos riesgo de ser obesos, con niveles más bajos de colesterol en sangre

La revista ‘The Healthy’ se ha hecho eco de los beneficios que comporta para la salud. Recuerda: siempre en pequeñas dosis, ya que las bebidas alcohólicas en exceso pueden ser muy perjudiciales para el sistema digestivo así como para tu salud mental.

Una mejor salud intestinal

Un estudio de 2019 de la revista ‘Gastroenterology’ halló que las personas que bebían vino tinto tenían una mayor diversidad de flora intestinal en sus intestinos comparado con aquellas que no lo hacían regularmente. Sin embargo, esto solo funciona con el tinto, ya que con el blanco y sus derivados no hace el mismo efecto. Se cree que al tener más variedad de bacterias la digestión de los alimentos es más completa y perfecta.

Pero sí, peor sueño

Aunque te genere una liviana sensación de sopor, beber alcohol antes de acostarte se asocia con unos patrones de sueño de onda lenta, mejor conocidos como actividad delta. Durante este tiempo, la actividad alfa, otro tipo de patrón cerebral, también se activa. Ambas, pueden inhibir el sueño reparador.

Y en cuanto a salud mental…

La relación entre alcohol y estado de ánimo es más bien complicada. Lógicamente, varía según la cantidad que tomes y a los factores personales. Seguro que conoces a la perfección la dopante y placentera sensación que te ofrece tomar una copa. Esto sucede a raíz de los neurotransmisores de serotonina, dopamina y péptidos opioides que se liberan al ingerir el alcohol. Lo que está seguro a nivel científico es que si tu consumo es regular o excesivo tienes muchas probabilidades de sufrir depresión. Recuerda: siempre con moderación.

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