La Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP) presentó hoy la séptima edición de su informe anual y señaló que, de acuerdo con su metodología, la Productividad Total de Factores (PTF) en el país anotó una profunda caída de entre 3,4% y 3,6% en 2022, mientras que la baja sin minería fue de entre 2,1% y 2,4%.

Con esto, explicaron desde la entidad, se revirtieron en parte las ganancias en productividad observadas durante la pandemia, evidenciando una normalización posterior al anómalo incremento observado en 2021, producto de las condiciones excepcionales en las que se desenvolvió la economía desde la irrupción del covid-19.

De esta forma, desde el año 2000 en adelante, y conforme a las mediciones de la CNEP, se constata una desaceleración sostenida de la productividad en Chile, con una contribución al crecimiento promedio anual de tan solo 0,1%.

Sobre el punto, el presidente de la CNEP, Raphael Bergoeing, explicó que “en la década de 1990, el crecimiento promedio anual de la productividad estuvo en torno a 2,3%. Hipotéticamente, de haberse mantenido este ritmo, el país tendría un nivel de ingreso per cápita superior al actual en un tercio”.

Y recordó que “la mayor productividad de un país permite tener salarios reales más altos y mayores ingresos fiscales que financian más y mejores servicios públicos. Esto habilita a las personas a tener acceso a más tiempo libre y a bienes más variados, de mejor calidad y a menores precios. Adicionalmente, una mayor productividad permite generar mayor producto con el mismo nivel de insumos, lo cual resulta ser relevante dada la actual discusión sobre reducir las horas laborales a 40 horas semanales”.

¿Por qué cayó la productividad en 2022?

En cuanto a los factores detrás del retroceso, Rodrigo Krell, secretario ejecutivo de la CNEP, resaltó el cese transitorio de funcionamiento (y posterior retorno) de empresas de baja productividad -como, por ejemplo, las ubicadas en los sectores construcción y turismo, y las de menor tamaño-, fenómeno que también ocurrió en otros lugares, como Estados Unidos.

Bajo esta hipótesis, las empresas y trabajadores que permanecieron activos en este período fueron los de mayor productividad, contribuyendo a aumentar la PTF.

Detalló que en el caso de la actividad empresarial, a partir de marzo de 2020 se registraron 100 mil empresas menos funcionando -principalmente micro y pymes-, las que dejaron de realizar ventas desde el inicio de la pandemia, persistiendo la cifra hasta septiembre de ese año.

Precisó, además, que “por el lado del empleo, las cifras mostraban que en pandemia hasta 1,7 millones de trabajadores salieron de la fuerza laboral, cifra que hoy se ha reducido a cerca de 500 mil”.

“A partir de lo anterior, se estima que el cambio en la composición de las personas que estuvieron en la fuerza de trabajo provoco´ un aumento de la productividad durante la pandemia. Por lo mismo, a medida que las restricciones sanitarias se redujeron y que las ayudas monetarias terminaron, la productividad se vio negativamente afectada con la reincorporación de empleos y la expansión de estos sectores menos productivos”, explicó Krell.

Al cerrar el tema de la PTF, el experto enfatizó que “considerando que el PIB registraría hacia el 2027 un bajo crecimiento, cercano al 2,3%, es necesario mantener la implementación de una agenda exhaustiva de reformas pro-productividad”.

En cuanto a la productividad sectorial, cuyos datos son para el 2021, dada la disponibilidad de información, mencionó que se observó una recuperación sectorial generalizada, excepto en Electricidad, Gas y Agua.

Efectos de la pandemia

Otro capítulo que contempló esta nueva versión del informe es el relativo a los efectos de la pandemia del coronavirus en el capital humano. Y de acuerdo al análisis realizado por los economistas Josefa Aguirre y Jorge Rodríguez, la situación sanitaria y la política de cierre de escuelas tuvieron un efecto relevante en la materia.

En ese sentido, Bergoeing dijo que la “evidencia comparada para proyectar las posibles consecuencias en las pérdidas en capital humano -habilidades cognitivas- producto del prolongado cierre de escuelas sugiere pérdidas en capital humano significativas para los estudiantes afectados. La magnitud de esta pérdida es mayor para estudiantes de establecimientos municipales y particulares subvencionados, en comparación con el perjuicio para los alumnos de colegios particulares”.

“Se proyecta que estas caídas en aprendizaje podrían derivar en caídas en ingresos futuros del 6% para estudiantes de establecimientos municipales y particulares subvencionados y de 4% para los de establecimientos particulares pagados, situación que se puede asociar directamente a una caída en productividad laboral y crecimiento potencial de la economía”, apuntó.

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