El Banco Central había dado por cerrado -en su escenario base- el proceso de alza de tasa de interés con el último incremento de 100 puntos base dejando la tasa de interés en 10,75%, sin embargo, el escenario sigue cambiando rápidamente generando nuevas perspectivas y abriendo la puerta nuevamente para que el ente rector siga subiendo su tasa de política monetaria.

El primer hecho fue que el IPC de agosto de 1,2% se ubicó por sobre lo que esperaba el mercado, y las perspectivas para septiembre se han ido ajustando al alza superando incluso el 1% lo que da cuenta una vez más que la inflación está siendo más persistente de lo previsto en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre.

Pero lo que está marcando ahora y reforzando la visión más alcista en la política monetaria es el alza en la tasa de interés que realizó la Reserva Federal de 75 puntos básicos llevándola a un rango entre 3% a 3,25%. Ese es el nivel más alto desde antes de la crisis financiera de 2008, y de un nivel más alto que el cercano a cero que había a principios de este año.

Además, lo que generó un cambio fueron las expectativas que entregaron los miembros de la Fed quienes prevén que la tasa alcance el 4,4% a finales de este año y el 4,6% en 2023, un movimiento más duro de lo esperado. Esto implica que una cuarta subida consecutiva de 75 puntos básicos podría estar sobre la mesa para la próxima reunión de noviembre, aproximadamente una semana antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.

Todo ese cuadro está generando un debate a nivel interno sobre los próximos pasos que dará el ente rector en la Reunión de Política Monetaria del 11 y 12 de octubre.

Hay dos posturas. Una que ve una nueva alza entre 25 a 75 puntos base y otra que plantea una mantención, pero sujeta al dato de inflación de septiembre. No obstante, donde sí hay una visión más coincidente es que la tasa estará en niveles altos más tiempo que el previsto antes de conocer la decisión de la Fed, aunque todo anclado al escenario de desaceleración interna, que puede generar cambios relevantes en la decisión de cuándo comenzar con las reducciones.

Entre los primeros se ubica Alejandro Alarcón, académico de la Universidad de Chile, quien no duda en señalar que el BC tiene que subir la tasa de interés “no solo por la trayectoria de inflación sigue arriba, sino que también por la diferenciación de tasas con la Fed”. Por ello, el economista espera un incremento de 75 puntos base en la próxima reunión”.

Fernando Suarez, senior portfolio manager de Fintual, entrega dos elementos por los que el BC tiene que subir la tasa de interés: uno, la mayor depreciación cambiaria, y el segundo, el aumento en la incertidumbre inflacionaria global. “Ambos elementos llevarán a que el Banco Central realice una última alza en su tasa de interés, probablemente de 50 puntos base”.

“Considerando lo informado en el comunicado posterior a la última reunión y en la minuta publicada este jueves está claro que el Banco Central deja la puerta abierta para una nueva subida de la TPM en octubre”, subraya el economista de Gemines, Alejandro Fernández. Plantea que el escenario más probable es un alza en octubre de 50 puntos base. “Considerando el desanclaje de expectativas, el efecto de la devaluación del peso sobre la inflación y el escenario de tasas en el exterior, donde se esperan nuevas alzas en Estados Unidos, Europa (BCE) y otros lugares”, puntualiza.

Claudio Soto, economista jefe de Santander, argumenta que “es probable que la inflación del tercer trimestre esté por sobre la proyección del IPoM. Si a eso se le agregan nuevas presiones sobre el petróleo y el tipo de cambio, es posible que el Consejo vuelva a subir la TPM en octubre, pero de manera acotada, en torno a 25pb”.

Para Soto, la subida de octubre debiese ser la última del ciclo de alzas. “El consejo sabe que la transmisión de la política monetaria no es instantánea y, por lo tanto, entienden que, con lo hecho hasta ahora, han restado mucho impulso a la economía. Eso será más visible hacia fines de este año y comienzos del próximo, lo que ayudará a contener la inflación”.

A la espera del IPC de septiembre

En la otra vereda, Francisca Pérez, economista principal de Bci, afirma que no ven una nueva alza en la tasa de interés a menos que se materialicen riesgos, entre ellos, una inflación de septiembre y octubre por sobre lo esperado, es decir, sobre 1%.

Para Martina Ogaz, economista de Euroamerica, si bien la inflación de agosto sorprendió al alza, “hay que considerar que antes de la reunión de octubre conoceremos la cifra de IPC de septiembre, cifra más que relevante ya que de confirmar las proyecciones, en este mes comenzaría el lento descenso de la inflación, eso podría llevar al BC a reafirmar el escenario presentado en el IPoM de septiembre y mantener la tasa en 10,75%, donde esto último es parte de nuestro escenario”. No obstante, añade que “de haber nuevos antecedentes de presiones inflacionarias, el escenario de riesgo presentado en el corredor de tasa indica que la tasa podría llegar a 11,5%, techo de este corredor y que se concretaría en caso de que las presiones inflacionarias fueran más persistentes a lo estimado”.

Ricardo Consiglio, economista jefe de Zurich Chile AGF, prevé que el Banco Central mantenga la tasa de interés en 10,75% hasta final de año. Sin embargo, la Fed con “movimientos más agresivos y los mayores aumentos de tasas esperadas en Estados Unidos, le ponen presionan al tipo de cambio, lo que podría tener algún impacto negativo en las expectativas de inflación”.

Otra mirada entrega Nathan Pincheira, economista jefe de Fynsa: “Creo que las minutas dejaron abierta la posibilidad de ver movimientos adicionales de la tasa, pero no creo que produzcan por ahora. Si quisiéramos resumirlo en conceptos, creo que el Banco Central está en modo pausa más que en modo fin de ciclo”. Por todo ello, “no creo que aumenten la tasa en octubre”.

Tanto Ogaz como Consiglio concuerdan en que de concretarse nuevas sorpresas negativas, las alzas de tasas se irán evaluando mes a mes y en línea con lo que indiquen diversas variables macroeconómicas.

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