Un grupo de astrónomos de instituciones científicas de EE.UU. y España identificó una inesperada e inexplicable señal luminosa procedente del exterior de la Vía Láctea, la cual emite rayos gamma, un tipo de radiación electromagnética de alta energía, informó la NASA.

El hallazgo tuvo lugar después de que se analizara alrededor de 13 años de datos obtenidos del telescopio espacial Fermi, diseñado por diversas agencias e institutos internacionales para estudiar desde la órbita terrestre baja a las fuentes de rayos gamma en el universo.

¿El descubrimiento de dos misterios cósmicos?

En un artículo publicado en The Astrophysical Journal Letters, se reveló que la señal de rayos gamma, que fue detectada en una parte del cielo diferente a la buscada inicialmente, presenta una dirección y una magnitud casi idéntica con otra enigmática característica formada a partir de algunas de las partículas cósmicas de alta energía jamás registradas.

Los científicos sugirieron que la señal podría estar asociada con estas partículas extremadamente energéticas, conocidas como ‘rayos cósmicos de energía ultraalta’ (UHECR, por sus siglas en inglés). De acuerdo con la NASA, los orígenes de los UHECR, que transportan más de 1.000 millones de veces la energía de los rayos gamma, siguen siendo uno de los mayores misterios de la astrofísica.

Por otro lado, los especialistas explicaron que esta nueva característica de los rayos gamma podría ser similar al fondo cósmico de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), considerada como la luz más antigua del universo, la cual surgió por el enfriamiento y expansión de este. El CMB fue detectado por primera vez en 1965 en forma de ondas de microondas en el cielo.

Sin embargo, en la década de 1970 se observó que esta luz tenía una estructura dipolar, que posteriormente fue medida con precisión por el satélite COBE de la NASA. En ese momento, se descubrió que el CMB es un 0,12% más caliente, con más microondas hacia la dirección de la constelación de Leo, así como un 0,12% más frío que el promedio en la dirección opuesta, aunque con menos microondas.

Por otro lado, se piensa que el patrón dipolo en el CMB es el resultado del movimiento de nuestro sistema solar, que gira 370 kilómetros por segundo. Los astrónomos pretenden verificar este planteamiento buscando un patrón similar en otras formas de luz. En el caso del dipolo de la señal de rayos gamma, se indicó que este debía amplificarse hasta cinco veces más que los CMB detectados, debido a los efectos de la relatividad.

No obstante, se identificó algo parecido a este patrón, pero en un lugar diferente al esperado. «Encontramos un dipolo de rayos gamma, pero su pico se encuentra en el cielo del sur, lejos del CMB, y su magnitud es 10 veces mayor de lo que esperaríamos de nuestro movimiento», sostuvo el científico Chris Shrader, quien enfatizó que, a pesar de que este descubrimiento no era lo que esperaban, teorizan que «puede estar relacionado con una característica similar para los rayos cósmicos de mayor energía».

Por último, los astrónomos plantearon la hipótesis de una probable conexión entre las dos características (rayos gamma y las UHECR), asegurando que pueden originarse en fuentes aún no identificadas. Ante este argumento, se dedicarán a localizar estas fuentes desconocidas, o, proponer alguna explicación alternativa para ambos fenómenos.

/psg