A un mes del deceso del expresidente Sebastián Piñera, quien falleció por un accidente en helicóptero en el lago Ranco, su hermana, Magdalena Piñera -quien iba con él en la aeronave y resultó ilesa-, agradeció las muestras de cariño de la gente y de autoridades, entre ellas al Presidente Gabriel Boric, a quien le manifestó su gratitud por la despedida del exjefe de Estado.

En una carta al diario El Mercurio, Magdalena Piñera agradeció a Boric “por la rectitud y valentía con las que despidió los restos mortales de un hombre que lo doblaba en edad y al que -acaso por inexperiencia juvenil (antes de habitar el “sillón de O’Higgins”)- había “advertido” por televisión que lo perseguiría dentro y fuera de Chile”.

Asimismo, manifestó su gratitud hacia el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle. “En sus sólidas palabras en el ex Congreso Nacional no solo fue categórico al confirmar su indiscutida valoración de la democracia y del respeto por los Derechos Humanos en todo tiempo y lugar, sino que además tuvo la deferencia de evocar con un cariño desmedido a nuestros padres”, escribió.

Además, valoró las palabras que el arzobispo Fernando Chomalí, entregó en la misa de funeral en la Catedral Metropolitana. “Hizo ver que Sebastián Piñera se persignó cuando en 2010 la cápsula rescató a los mineros de la mina San José, y también tuvo recuerdos sinceros hacia monseñor Bernardino Piñera, personaje tan querido y respetado por nuestra familia”, indicó.

En esa misma línea, agradeció a los ministros, subsecretarios, equipos, secretarias, escoltas, asesores “y todos los que ‘hicieron la pega” junto al expresidente.

También, destacó la “sabiduría y lealtad” de la viuda de Piñera y exprimera dama, Cecilia Morel. “Verla ahí de pie -con su vestido negro y esa finura tan suya de fondo y de forma- recibiendo el pésame de tantos, era conmovedor”.

“Qué decir de la calidad humana y sencillez de sus cuatro hijos y sus 14 nietos. Todos ellos (quizás sin darse ni cuenta) dieron un testimonio sobrio pero potente de lo que es ser y hacer familia en pleno siglo XXI”, destacó.

Finalmente, agradeció a su hermano Sebastián, por su “humor, tu inteligencia, tu complicidad, tus correcciones, tus cariños cotidianos y camuflados, tu persistencia, tu curiosidad infinita, tu falta de rencor, tu majadería en que las cosas se debían hacer bien, tus fabulosas invitaciones a viajar, tu fe de carbonero, tus infaltables tres adjetivos, tu gran confianza en los profesores de Chile, tu amistad fraternal y tantas cosas más”.

“Hoy a un mes de tu muerte solo puedo agradecer infinitamente a Dios el que hayas sido mi hermano. Fue un privilegio”, destacó la historiadora.

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