Descubierto hace décadas, se ha convertido en uno de los medicamentos más recetados para la diabetes tipo 2 debido a su eficacia, perfil de seguridad y bajo costo. Ahora, los científicos sospechan que podría ser el nuevo secreto para la longevidad.

Pero no es su único uso, las investigaciones sobre la metformina ha sugerido una variedad de posibles usos adicionales más allá de su aplicación principal en el tratamiento de la diabetes tipo 2, como en la prevención del cáncer, para los trastornos neurodegenerativos, el síndrome de ovario poliquistico, enfermedades cardíacas y para el control de peso.

Cuesta cerca de $3.000 pesos chilenos o menos, y los científicos están intentado probar su hipótesis de que la metformina puede ralentizar el envejecimiento y prevenir enfermedades en adultos mayores sanos.

Un medicamento común que cuesta menos que un café podría retrasar el envejecimiento

La metformina es un medicamento oral utilizado principalmente para tratar la diabetes tipo 2. Funciona disminuyendo la producción de glucosa en el hígado y mejorando la sensibilidad del cuerpo a la insulina, lo que ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre.

Su historia se remonta a la Edad Media, cuando se observó que las personas que consumían la flor de la una planta conocida como la ruda de cabra, mostraban una disminución en los síntomas de la diabetes. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX que se identificaron y aislaron los compuestos activos de esta planta.

La metformina fue introducida en el mercado en Europa en la década de 1950 y más tarde en Estados Unidos en la década de 1990. A lo largo de los años, se han realizado numerosos estudios clínicos que han confirmado la eficacia de la metformina en el control de los niveles de azúcar en sangre y han explorado sus posibles beneficios en otras condiciones médicas, como el síndrome de ovario poliquístico y la obesidad.

Los científicos que estudian la biología del envejecimiento han diseñado un estudio clínico, conocido como The TAME Trial, para probar si la metformina puede ayudar a prevenir estas enfermedades y promover una vida más prolongada en adultos mayores sanos. El ensayo de seis años tiene como objetivo inscribir a 3.000 personas de entre 65 y 79 años.

La investigación sobre el potencial de la metformina para retrasar el envejecimiento se basa en una serie de descubrimientos prometedores, aunque aún está en una etapa inicial y se necesita más investigación para confirmar completamente estos efectos.

Entre los hallazgos que respaldan la hipótesis, se ha demostrado que la metformina tiene efectos antiinflamatorios y moduladores del metabolismo que podrían influir en el proceso de envejecimiento. La inflamación crónica y los cambios en el metabolismo son características comunes del envejecimiento, y se cree que abordar estos aspectos podría ayudar a retrasar el proceso de envejecimiento.

Además, la metformina actúa principalmente a través de la activación de una enzima llamada AMPK, que desempeña un papel importante en la regulación del metabolismo y la respuesta al estrés celular. Se ha sugerido que la activación de la AMPK por la metformina podría imitar los efectos del ejercicio y la restricción calórica, dos intervenciones que se sabe que tienen efectos beneficiosos sobre el envejecimiento.

También se ha asociado con una reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas con diabetes tipo 2. Dado que las enfermedades cardiovasculares son una causa importante de morbilidad y mortalidad en personas mayores, los efectos cardiovasculares protectores de la metformina podrían contribuir a un envejecimiento más saludable.

Y varios estudios en modelos animales, incluidos gusanos, moscas de la fruta y ratones, han encontrado que la metformina puede extender la vida útil y mejorar la salud en general. Estos estudios preclínicos proporcionan evidencia preliminar de los posibles efectos beneficiosos de la metformina sobre el envejecimiento.

Aunque es evidencia preliminar, a convencido a Michael Cantor, abogado, y su esposa Shari Cantor , alcaldesa de West Hartford, Connecticut, EE.UU. Ambos toman el medicamentos, Michael comenzó hace aproximadamente una década para ayudarlo a controlar su peso y su nivel de azúcar en la sangre. Shari, por su parte comenzó a tomarlo a tomarlo durante la pandemia después de leer que podría ayudar a proteger contra infecciones graves.

“Se lo cuento a todos mis amigos”, dice Michael Cantor. “Todos queremos vivir un poco más y, si podemos, una vida de alta calidad”, afirmo al medio NPR. Ambos tienen alrededor de 60 años y dicen sentirse saludables y con mucha energía.

Después de comenzar a tomar el medicamento, notaron mejoras en sus sistemas digestivos, se sintieron más “regulares”. Él y Shari dicen que no han experimentado ningún efecto secundario negativo.

Steven Austad, asesor científico principal de la Federación Estadounidense para la Investigación del Envejecimiento que estudia la biología del envejecimiento, comentó a NPR que un metanálisis incluyó datos de docenas de estudios y encontró que las personas que tomaban metformina tenían un menor riesgo de sufrir varios tipos de cáncer, incluidos los gastrointestinales, urológicos y sanguíneos.

Austad también señaló un estudio británico que encontró un menor riesgo de demencia y deterioro cognitivo leve entre las personas con diabetes tipo 2 que toman metformina. Además, hay investigaciones que apuntan a mejores resultados cardiovasculares en personas que toman metformina, incluido un riesgo reducido de muerte cardiovascular.

“No sé si la metformina aumenta la esperanza de vida de las personas, pero la evidencia que existe sugiere que muy bien podría hacerlo”, dijo Austad. Sin embargo, la mayor parte de la evidencia es observacional, y solo apunta a una asociación entre la metformina y la reducción del riesgo, por lo que no llega a demostrar causa y efecto.

Tampoco se sabe si los beneficios señalados en personas con diabetes son extrapolables a personas sanas. “Eso es lo que necesitamos descubrir”, dice Steve Kritchevsky, profesor de gerontología en la Facultad de Medicina de Wake Forest, e investigador principal del ensayo Tame.

Lo que quieren en comprender es cómo el fármaco puede ayudar a mejorar la energía en las células estimulando la autofagia, que es el proceso de limpieza o reciclaje de partes dañadas dentro de las células. También quieren saber cómo puede ayudar a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, que pueden retardar el envejecimiento biológico.

“Cuando hay un exceso de estrés oxidativo, se daña la célula. Y esa acumulación de daño es esencialmente lo que es el envejecimiento”, explica Kritchevsky. Es posible que medicamentos como la metformina puedan ralentizar este proceso.

El objetivo es conseguir financiación para llevar a cabo el estudio en personas, pero el principal problema es que la metformina es una medicamento genérico, “por lo que ninguna compañía farmacéutica puede ganar dinero”, afirmó a NPR el Dr. Nir Barzilai de la Facultad de Medicina Albert Einstein, quien lidera el esfuerzo para iniciar el ensayo. Por ahora, el Dr. Barzilai dice que el ensayo clínico con metformina podrá comenzar cuando llegue el dinero.

/psg