“No comas dulces o te llenarás de caries”, es algo que los adultos suelen decirle a los niños. Sin embargo, la realidad es que el enemigo de nuestra salud dental no se limita solo a los caramelos. Aunque los dulces son un conocido villano en esta historia, existen otros alimentos igualmente perjudiciales que pueden poner en riesgo nuestras sonrisas sin que nos demos cuenta.

Las afecciones dentales no solo impactan la cavidad oral, sino que pueden desencadenar complicaciones severas en otras partes del organismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que la mayoría de las enfermedades bucales son prevenibles y manejables mediante prácticas de higiene adecuadas, visitas periódicas al dentista y una dieta equilibrada.

3 alimentos que son lo peor para sus dientes y 3 formas de prevenir el daño

La salud bucal es algo que muchas veces se deja de lado en la edad adulta. Un estudio de 2023 de la Universidad de la Frontera reveló que en Chile, seis de cada diez personas poseen caries cavitadas, es decir, con una discontinuidad o abertura clara en la superficie, perceptible a la vista o el tacto.

Además, un 90% de los adultos mayores presenta una alta prevalencia de caries dental y enfermedad periodontal. El 30% de la población posee dentición no funcional y uno de cada cuatro sufre pérdida total de su dentadura.

Lo anterior nos sitúa, según la OMS, entre los países con mayor cantidad de caries no tratadas de dientes permanentes en mayores de cinco años y consecuencia de ello, desde los 64 años hacia arriba, promediamos 18 piezas dentales perdidas.

Pero no todo está perdido. Con un poco de conocimiento y algunos hábitos saludables, es posible proteger nuestra boca de los alimentos que pueden dañarla. La dentista registrada Whitney DiFoggio dijo que a CBS News que “no son solo las golosinas azucaradas las que suponen un riesgo para los dientes. Algunos culpables menos sospechosos pueden ser igualmente dañinos”.

¿Cuáles son los 3 peores alimentos para sus dientes?

1. Bebidas azucaradas o ácidas

Las bebidas azucaradas y ácidas son particularmente dañinas para la salud dental por varias razones. Primero, está la formación de caries por el azúcar. Las bebidas que contienen altos niveles de azúcar, como los refrescos, las bebidas deportivas, las bebidas energéticas y algunos jugos de frutas, crean un ambiente ideal para las bacterias cariogénicas en la boca.

Estas bacterias, como Streptococcus mutans, metabolizan el azúcar y producen ácidos como subproductos. Estos ácidos atacan y desmineralizan el esmalte dental, lo que conduce a la formación de caries. La Dra. Lana Rozenberg, dentista cosmética, señala que el azúcar de estas bebidas se queda entre los dientes y es muy perjudicial porque fomenta este proceso de desmineralización, llamándolos “los mayores culpables”.

Además del contenido de azúcar, muchas bebidas populares son ácidas, incluyendo el café, el vino y nuevamente, los jugos de frutas. La acidez de estas bebidas puede erosionar el esmalte dental. El esmalte es la capa protectora más dura del diente, pero es vulnerable a la erosión ácida. Cuando el esmalte se desgasta, los dientes se vuelven más susceptibles a las caries y la sensibilidad dental.

La Dra. Rozenberg explica que la acidez puede “erosionar el esmalte dental, lo que puede provocar caries, sensibilidad, etc”. Especialmente si se consume en grandes cantidades, añadió.

2. Alimentos pegajosos

Los alimentos pegajosos son perjudiciales para la salud dental debido a su capacidad para adherirse a los dientes y quedar atrapados en las grietas y fisuras. Esto no solo incluye los dulces como las gomitas, sino también alimentos considerados saludables, como las frutas secas.

Los alimentos pegajosos tienen una textura que les permite adherirse a los dientes durante períodos prolongados, lo que dificulta su limpieza y, por lo tanto, presenta un mayor riesgo de caries”, dijo DiFoggio.

La dificultad para eliminar estos residuos alimenticios incrementa el riesgo de formación de placa y caries. Las áreas donde los alimentos pegajosos se adhieren se convierten en puntos críticos para la acumulación de placa bacteriana.

Aunque algunos alimentos pegajosos como las frutas secas se consideran saludables, también contienen altos niveles de azúcar natural. La adhesión prolongada aumenta el tiempo durante el cual los dientes están expuestos a los azúcares y los ácidos producidos por las bacterias cariogénicas. Este alto contenido de azúcar, junto con su capacidad para adherirse a los dientes, los convierte en un riesgo significativo para la salud dental.

3. Carbohidratos fermentables

Los carbohidratos fermentables, presentes en alimentos como el pan, la pasta, las papas fritas y las galletas saladas, son perjudiciales para la salud dental porque se descomponen rápidamente en azúcares simples cuando entran en contacto con la saliva.

Este proceso comienza en la boca, donde las enzimas salivales, como la amilasa, descomponen los almidones en moléculas de azúcar más pequeñas. Según DiFoggio, estos azúcares proporcionan una fuente inmediata de alimento para las bacterias cariogénicas.

Estos alimentos tienen una tendencia a adherirse a los dientes y quedar atrapados en los espacios interdentales y en las grietas de los dientes. Y como se mencionó anteriormente, la adhesión prolongada de estos carbohidratos aumenta la exposición de los dientes a los azúcares. Esta persistencia facilita la acción de las bacterias en la boca.

Las bacterias cariogénicas, como Streptococcus mutans, metabolizan los azúcares provenientes de los carbohidratos fermentables y producen ácidos como subproductos. Estos ácidos son responsables de la desmineralización del esmalte dental, lo que lleva a la formación de caries. El ambiente ácido que se crea en la boca por la actividad bacteriana es especialmente dañino para los dientes.

Al igual que con los alimentos pegajosos, los carbohidratos fermentables que se adhieren a los dientes son difíciles de eliminar completamente con el cepillado y el uso del hilo dental. Esta dificultad en la limpieza permite que los azúcares permanezcan en la superficie de los dientes y en las áreas interdentales durante más tiempo, aumentando la probabilidad de daño.

3 formas de prevenir el daño causado por los alimentos

No es necesario eliminar por completo sus alimentos favoritos para mantener una salud dental óptima. Aunque algunos alimentos y bebidas pueden ser perjudiciales para los dientes, los expertos aseguran que hay maneras efectivas de mitigar estos efectos negativos sin renunciar al placer de consumirlos. Además de mantener una buena higiene bucal, con el cepillado y el uso de hilo dental diario, existen prácticas adicionales que pueden ayudar a proteger sus dientes de los daños. Aquí le presentamos tres estrategias clave:

1. Ordene inteligentemente

“Comer alimentos fibrosos y más saludables, como manzanas o zanahorias, después de consumir alimentos azucarados o pegajosos puede ayudar a limpiar los dientes de forma natural”, dijo DiFoggio.

Estos alimentos actúan como una especie de “cepillo natural”, ayudando a desalojar las partículas de alimentos y los residuos de azúcar que se adhieren a los dientes. La textura fibrosa y crujiente de estos alimentos estimula la producción de saliva, lo que también contribuye a limpiar los dientes y a neutralizar los ácidos en la boca.

La saliva es crucial para la salud dental porque contiene enzimas que ayudan a descomponer los restos de alimentos y neutralizar los ácidos producidos por las bacterias en la boca. Además, la saliva ayuda a remineralizar el esmalte dental, fortaleciéndolo contra los ataques ácidos.

2. El agua gana

Beber agua mientras se come ayuda a arrastrar las partículas de alimentos y los azúcares, reduciendo su adhesión a los dientes. Enjuagar la boca con agua después de comer puede desalojar aún más estos residuos, ayudando a limpiar los dientes y las encías de manera más efectiva. Esto disminuye la cantidad de sustrato disponible para las bacterias cariogénicas, que se alimentan de azúcares para producir ácidos dañinos para el esmalte dental.

“Definitivamente queremos lavarlo con agua y cepillarlo aproximadamente una hora después, no de inmediato , sino una hora después”, dijo Rozenberg. La razón es porque después de consumir alimentos y bebidas ácidas, el esmalte dental puede estar temporalmente reblandecido. Cepillarse los dientes de inmediato puede desgastar el esmalte. Esperar una hora permite que la saliva neutralice los ácidos y que el esmalte se recupere.

3. Hora del chicle

Masticar chicle puede ser beneficioso para la salud dental por varias razones, especialmente cuando se trata de eliminar partículas de comida y azúcares de la boca. Si bien es pegajoso, masticar chicle estimula las glándulas salivales, aumentando significativamente la producción de saliva. La saliva es un componente crucial en la defensa natural de la boca contra las caries y otros problemas dentales. Según DiFoggio, el aumento del flujo salival ayuda a eliminar los restos de comida y a neutralizar los ácidos en la boca de manera más efectiva.

También, la saliva diluye y elimina los azúcares y otros restos de alimentos, lo que reduce el sustrato disponible para las bacterias cariogénicas. Cuanto más se mastica, más saliva se produce, lo que contribuye a mantener los dientes más limpios, señaló la Dra. Rozenberg.

Además, muchos chicles sin azúcar contienen xilitol, un edulcorante que no solo reemplaza al azúcar sino que también tiene propiedades beneficiosas para la salud dental. El xilitol ha demostrado ser eficaz en la reducción de las bacterias cariogénicas en la boca, ya que estas bacterias no pueden metabolizar el xilitol de la misma manera que lo hacen con el azúcar, lo que disminuye la producción de ácidos. Además, el xilitol puede inhibir el crecimiento de las bacterias que causan caries

Es importante recordar que, si bien ciertos alimentos y bebidas pueden presentar riesgos para la salud dental, no es necesario privarse por completo de ellos. Más bien, al adoptar prácticas inteligentes, como beber agua durante las comidas, masticar chicle sin azúcar y consumir alimentos fibrosos después de las indulgencias, podemos mantener nuestros dientes fuertes y saludables.

La clave radica en una combinación de hábitos de higiene oral consistentes y decisiones conscientes sobre la dieta, lo que nos permite disfrutar de una sonrisa radiante y una salud dental óptima a largo plazo.

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