En el debate de la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet), José Antonio Kast (Republicanos) consolidó su rol como el crítico más frontal de la candidata oficialista, Maya Jara, ausente por segunda vez de un foro empresarial. La estrategia de Kast y su partido se centra en un relato analíticamente construido para presentar a Jara como la “continuidad de un gobierno fracasado”, buscando desplazar el foco de su militancia comunista hacia una asociación directa con la gestión de Gabriel Boric en seguridad, migración y economía.

La Ausencia como Eje de la Crítica

El panel “Volver a creer, volver a crecer”, que reunió a Kast, Evelyn Matthei (Chile Vamos), Franco Parisi (Ind.), Johannes Kaiser (Ind.) y Marco Enríquez-Ominami (Ind.), tuvo en la no participación de Jara un tema recurrente. Kast inauguró el debate señalando: “Si no puede venir, sería bueno que envíe a un representante. Puede ser uno de los actuales ministros, puede ser el presidente de TVN”. Esta declaración fue una alusión directa a las recientes polémicas de intervencionismo electoral, citando explícitamente el llamado de Francisco Vidal, presidente de TVN, a “salir a enfrentar a la derecha, y a Kast en particular”. Enríquez-Ominami se sumó a las críticas por la ausencia, reforzando el mensaje de que la candidata oficialista elude el escrutinio empresarial.

Análisis de los Argumentos Económicos y las Propuestas

El debate permitió analizar las distintas visiones de la oposición frente a la herencia económica que atribuyen al oficialismo:

  1. Incertidumbre e Inversión: Kast cargó contra lo que denominó “señales equivocadas” del gobierno, cuestionando: “¿Qué certeza hay para la inversión si los políticos están dando solamente señales equivocadas?”. Apuntó directamente a exsubsecretarios y embajadores del gobierno, vinculándolos a Jara, y afirmó: “La candidata que no está hablaba de la nacionalización del cobre. ¿Qué inversión va a venir a Chile?”.

  2. Salario Mínimo: Un Abanico de Posturas: El tema evidenció profundas diferencias tácticas entre los opositores:

    • Evelyn Matthei optó por un tono cordial pero firme, apelando a su experiencia y criticando indirectamente a Jara al señalar: “Los trabajadores lo están pasando mal… y me van a decir que vamos a seguir en esa ruta”. Su propuesta se centra en que el aumento salarial debe venir orgánicamente de la generación de “buenos empleos”.

    • Johannes Kaiser propuso una solución sectorial, argumentando que un salario mínimo único “genera el mismo problema que tendríamos si tuviésemos un pantalón igual para todos”.

    • Franco Parisi, enfocado en la clase media, calificó la meta de $750 mil como insuficiente y propuso un simbólico recorte al gasto del ejecutivo: “La manera de mejorar las remuneraciones es apretarse el cinturón el Presidente. En mi gobierno nadie va a ganar más de 5 millones de pesos”.

    • Marco Enríquez-Ominami adoptó una postura de crítica transversal, atacando tanto a Kast por las cifras de su programa como a Jara, afirmando que “la candidata oficialista también tiene problemas matemáticos con el sueldo vital”. Calificó al gobierno de Boric de “incompetente” y acusó a la izquierda de ofrecer “un paraíso lleno de omisiones”.

Conclusión Analítica

El debate de Asimet sirvió menos como una confrontación entre los presentes y más como una prueba de carga coordinada contra una ausente. La estrategia republicana, articulada por Kast, demostró ser la más agresiva en su intento de anclar a Jara a la alta desaprobación de Boric y a un diagnóstico de fracaso. Mientras tanto, el abanico de propuestas sobre el salario mínimo entre los otros candidatos revela una oposición fragmentada en sus soluciones, pero mayoritariamente alineada en el diagnóstico: atribuir la responsabilidad de los problemas económicos y laborales al gobierno actual y, por extensión, a su candidata. La ausencia de Jara permitió que este relato se instalara sin contrapeso directo en el ámbito empresarial.