El Sevilla Fútbol Club de Matías Almeyda volvió a situarse al borde del abismo competitivo para, desde ahí, encontrar una bocanada de aire en el Ramón Sánchez-Pizjuán. El encuentro fue menos una exhibición que un análisis crudo de resistencia: kilómetros acumulados, persecuciones constantes del balón y una entrega casi límite como única vía para escapar de una dinámica que había empujado al equipo hacia la zona más sombría de la clasificación. El esfuerzo, tan extremo como sostenido, encontró sentido en el marcador. Los goles de Peque y Akor Adams no solo certificaron el triunfo ante el Athletic Club, sino que alteraron una realidad clasificatoria que, por esas ironías tan propias del fútbol, sitúa ahora a los blancos incluso por delante del conjunto vasco en la tabla de LaLiga EA Sports.
El desgaste fue generalizado. Los futbolistas del Sevilla evidenciaron el peaje físico del plan, aunque no fueron los únicos: el Athletic también terminó sometido a un pulso de alta exigencia. En ese contexto, el conjunto hispalense logró proteger su portería sin sobresaltos mayores, un detalle nada menor en una noche de máxima tensión. Así, tras un ejercicio casi agónico de supervivencia, el Sevilla se inyectó una auténtica bombona de oxígeno. El alivio no es definitivo, pero sí imprescindible para levantar la cabeza y encarar el segundo tramo del curso con un atisbo de optimismo.
PERDIÓ EL BETIS
El Betis, en cambio, prolongó en Mendizorroza las sensaciones negativas ya mostradas en Grecia el pasado jueves. El equipo apareció encogido, sin claridad ni determinación, y vio cómo se debilitaba su aspiración a la quinta plaza en una jornada propicia tras la derrota del Espanyol en Valencia (3-2). De ese modo, los heliopolitanos dilapidaron buena parte del valor de la victoria lograda en la anterior jornada liguera en La Cartuja frente al Villarreal.
El conjunto de Manuel Pellegrini, mermado por las ausencias de Junior, Isco, Bellerín, Riquelme, Amrabat, Ruibal, Lo Celso y el Cucho, encajó dos golpes tempranos que condicionaron todo el desarrollo del partido: el primero, obra de Carlos Vicente en la primera mitad; el segundo, ya tras el descanso, firmado por Toni Martínez. A partir de ahí, los verdiblancos fueron incapaces de reconstruirse dentro de un encuentro áspero, físico y muy trabado, que no supieron leer ni interpretar, quedando atrapados en su propia falta de respuestas.
- Esta noticia fue redactada utilizando los adelantos técnicos propios de este sitio web. Se acepta cualquier reproducción en otro medio, ojalá citando la fuente:www.eldiariodesantiago.cl



